
Entre la protesta social y la incertidumbre, en la City porteña prevaleció la cautela
Mientras un grupo de dirigentes negocia con diputados de la oposición la unificación de un proyecto para declarar la emergencia alimentaria, miles de manifestantes acampan en la avenida 9 de Julio y estarán allí hasta mañana a las 10 de la mañana, según informaron.
El corte en la principal arteria de la Ciudad es total: hasta esta tarde estaba cortado el metrobus, pero los dirigentes del Polo Obrero anunciaron que ante un llamado del gobierno porteño liberarán los carriles de los colectivos para que la gente “pueda volver a su casa”. La CTEP, Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa, el Polo Obrero y otras organizaciones son las que reclaman fuerte intervención del Estado para paliar las consecuencias de la crisis económica en los barrios más humildes.

La oposición tiró un ultimátum al Gobierno: si no saca esta semana por decreto la emergencia, aprobarán una ley porque cuentan con los votos. Con la consigna “el hambre no puede esperar”, el dirigente social Juan Grabois argumentó en esa línea que se trata de un problema humanitario.

Los cortes se extendieron al Congreso y por lo tanto acercarse al centro porteño fue durante toda la jornada una misión difícil.
El reclamo de emergencia alimentaria es impulsado por intendentes, gobernadores y legisladores de la oposición junto a los movimientos sociales. Y se acentuó tras las PASO, cuando el dólar tuvo un salto superior al 30 por ciento, que impactó en los precios. El Gobierno sostiene que hay un interés político detrás del reclamo y que el objetivo es debilitar la imagen de Mauricio Macri de cara a las elecciones.

Eduardo Belliboni, del Polo Obrero, dijo: “Nosotros siempre damos gestos. Y vamos a liberar el metrobus para que la gente vuelva a su casa. Pero queremos que la ministra Stanley nos reciba. No sabemos donde está la ministra”. “Nos recibieron funcionarios que no tienen poder de decisión. Nosotros queremos que tomen medidas”, amplió Belliboni.
MC