
El papa Francisco llegó con 7 minutos de retraso al rezo del Angelus del mediodía de este domingo (cinco horas menos en la Argentina) y contó sonriendo: “Me quedé encerrado 25
minutos en un ascensor”.
Francisco dijo que sus colaboradores llamaron a los bomberos, que lo rescataron y pidió a la multitud asombrada un aplauso para los efectivos, que los fieles hicieron con entusiasmo.

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La jornada es soleada y muy calurosa en Roma. Cuando al Papa, de 82 años, se le atrancó el ascensor había una temperatura de casi 30 grados.
El Papa, esta mañana en el rezo del Angelus. (AFP)
“Un aplauso al servicio de bomberos”, propuso, a lo que la multitud a sus pies respondió entre palmas y vítores.
El inhabitual retraso generó preocupación por la salud de Francisco. Si bien el Papa aparenta una energía ilimitada pesa a su edad, en su juventud perdió parte de un pulmón y las muecas de dolor que se le escapan ocasionalmente recuerdan que el dolor ciático es un compañero casi constante para el pontífice.