
Donald Trump propone que cualquier acuerdo con EE.UU. se debe hacer en los términos de EE.UU. ¿Hasta qué punto puede esperarse un acuerdo que detenga esta guerra tan letal entre las
dos potencias?
Los pueblos de todo el mundo saben muy bien la diferencia entre las palabras y los hechos de los estadounidenses. El gobierno de Trump aplica una política de presionar de manera extrema a China. Por un lado manifiesta su intención de negociar y por otro impone mas aranceles sobre los bienes chinos. Estados Unidos no resuelve, sino que escala la guerra comercial. Nuestra posición es muy clara, tenemos que concretar las consultas sobre la base de equidad y respeto recíproco. Si EE.UU. quiere escalar continuamente esta guerra comercial no nos queda más que enfrentarla.

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¿Quién está fallando?
En junio pasado los dos mandatarios alcanzaron un consenso en Osaka, durante el G20: primero reiniciar las conversaciones y luego desarrollar las relaciones binacionales en base a cooperación y estabilidad, pero ahora EE.UU. actúa en contra de los consensos alcanzados. Hace poco ambas partes acordaron sostener otra llamada telefónica en vísperas del primero de setiembre. Ahora esperamos que EE.UU. pueda retornar al camino correcto y a negociaciones de respeto mutuo.
Parece difícil porque EE.UU. propone nuevos aranceles sobre 300 mil millones de dólares de sus productos.
Por eso las palabras de EE.UU. no concuerdan con los hechos. China no puede sostener una negociación fructífera con amenazas de EE.UU.
EE.UU. argumenta que la guerra se propone bajar el déficit del país. Pero parece que por detrás lo que hay es una pelea por los espacios de control mundial. ¿Es así?
Sería mejor que le pregunte directamente a Trump. La mayoría de la gente debe entender muy bien cuál es el objetivo final de los estadounidenses. Estados Unidos se pronuncia por el proteccionismo y la prioridad de su propio país, pero quienes están más perjudicados son EE.UU. y sus propios consumidores. Hace poco Trump dijo que los norteamericanos quieren comprar muchas cosas para regalos, sobre esa consideración quiere posponer los aranceles hasta diciembre, eso muestra que él reconoce que los consumidores son las víctimas.
Así es, fue la primera vez
EE.UU. no solo quiere disputar con China el espacio comercial mundial y resolver su problema de déficit comercial. También está diciendo que quiere retirarse de de la OMC (Organización Mundial del Comercio), de hecho lo que quiere hacer es socavar el sistema comercial mundial basado en el multilateralismo. Es algo muy peligroso y causara mucho daño a la economía mundial. Por qué actualmente muchos analistas están diciendo que se presentan síntomas de una recesión económica global. Eso es porque el unilateralismo, el proteccionismo de EE.UU. en el mercado internacional se diluye la confianza por el futuro.
La guerra afecta a EE.UU. pero también a China. La producción industrial de China cayó a su peor nivel en 14 años. Y son sus números difíciles lo que también hacen caer a las Bolsas.
La economía china sufre mucho impacto de la guerra comercial. Si continúa esa guerra ningún país del mundo puede salvarse. La economía china tiene una gran ventaja, es muy resistente, porque en julio las cifras oficiales dicen que en la primera mitad de este año mantenemos un crecimiento de 6,6%, es un nivel muy alto entre todas las economías mundiales. Hemos creado 7 millones 370 mil nuevos puestos de trabajo. La tasa de contribución del consumo para el crecimiento económico ya supero 60 por ciento contra el PBI. La contribución del sector terciario, también supera 60%.
¿Qué sucedió con las tasas anteriores de crecimiento?
El actual crecimiento económico del PBI no se puede comparar al 8 o 9 por ciento de hace pocos años. Pero hay factores. La desaceleración de China se relaciona con nuestros objetivos. Hemos transformado el modelo de crecimiento económico, ponemos más atención a un crecimiento de alta calidad y alta eficiencia. En segundo lugar, la economía, China incluida, no puede dejar de sufrir impactos del entorno internacional. Actualmente tenemos la capacidad de garantizar un desarrollo económico estable. Esas tasas de consumo interno y el terciario significan que tenemos una fuerza motriz interna para sostener un desarrollo económico. Aunque no lo dice, Trump debe estar muy preocupado.
¿Puede convencerme de que esto no va a terminar en una guerra, así me quedo tranquilo?
Actualmente muchos investigadores hablan de “La trampa de Tucídides”. Dicen que China es una fuerza que surge y Estados Unidos una potencia tradicional, y que entre los dos debe haber una pelea por el liderazgo mundial. Eso es falso. Cualquiera que conozca la política de relaciones exteriores de China que siempre decimos que en el pasado en el presente ni el futuro jamás vamos a buscar la hegemonía. Entonces si algunos políticos o académicos norteamericanos dicen que China está desafiando la hegemonía de Estados Unidos. Esos son dichos de ellos. No lo vamos a aceptar porque no queremos ni vamos a disputar el liderazgo con Estados Unidos.
El presidente Xi Jinping ha lanzado muchas propuesta e iniciativas como la Franja de la Ruta (la Nueva Ruta de la Seda) y también la construcción de una comunidad de futuro compartido por toda la humanidad. Ninguna de esas propuestas tiene relación con la disputa con Estados Unidos por la hegemonía. Frente a los múltiples desafíos globales que enfrenta la humanidad, hemos propuesto principios fundamentales nos pronunciamos por la multipolarización mundial, la globalización económica y la diversificación en lo cultural y lo social.
También estamos de acuerdo que las organizaciones internacionales como la ONU, la OMC tienen que progresar, pero es algo que compete a todas las partes, se necesita un consenso. En lo económicos, recibir el beneficio y compartirlo. Dice Xi Jinping que los principios fundamentales son la negociación, construcción y disfrute en conjunto… por todos. En lo cultural apoyamos el respetar la diversidad de las civilizaciones. A mi juicio no se trata de una pelea entre una fuerza emergente y una potencia tradicional, sino que se trata de una pelea entre el multilateralismo y el unilateralismo.