
Tras el impacto de la dura derrota en las PASO, el Presidente ya está en Casa Rosada. Mauricio Macri ingresó por el Salón de los Bustos y convocó a su despacho
a sus funcionarios de mayor confianza, previo a la reunión de Gabinete.
En el camino, ni bien se bajó del helicóptero, Macri recibió una llamada. Así, en el camino rumbo al primer piso, se lo vio hablando por teléfono.
En el primer piso lo esperaba el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien había arribado un rato antes y convocó al presidente del Banco Central, Guido Sandleris, a una reunión para trazar la evolución del dólar.
En ese sentido, en Casa Rosada ya miraban con preocupación la cotización de las acciones y de los bonos argentinos en Wall Street.
Más tarde, cerca de las 11, el Presidente reunirá a su Gabinete en un encuentro al que podrían sumarse otros funcionarios de primera línea que habitualmente no participan: para el Gobierno, la prioridad hoy ya no es la elección de octubre, sino cómo contener la reacción de los mercados.
Anoche, Macri improvisó una reunión en el búnker, en un intento por adelantarse a lo que será la jornada de este lunes. Allí, varios ministros sugirieron que estaban dispuestos a dar un paso al costado para liberar al jefe de Estado, pero desde el Gobierno descartaron cambios en el Gabinete. “Pero todo puede cambiar mañana (por este lunes)”, advirtió una voz antes de irse de Costa Salguero.
A pesar de que tanto Elisa Carrió como el propio Macri hablaron de “revertir la historia” en octubre, en el Gobierno puertas adentro reconocen que será “muy difícil”. En rigor, esa es la postura de los más optimistas. El grueso del Gabinete ve a octubre “muy lejos” y con un escenario “complejo”. Los más pesimistas sostienen que es “irremontable” y proponen que el jefe de Estado se concentre en ofrecer una “transición ordenada”.