
– Hace dos meses Vidal parecía invencible pero ahora…
Axel Kicillof jura que lo contrata encuestas, que mira algunas pero que prefiere evitarlas porque a veces tienen efecto anímico.
Pero fue
un sondeo de la consultora Aresco la que lo paró sobre el ring: se la mandaron a principios de enero pasado y impactó en la galaxia política como un anticipo de su postulación En esa medición aparecía 4 puntos abajo de María Eugenia Vidal. Ocho meses después, a horas de las PASO, se reserva el pronóstico de lo que ocurrirá el domingo.
El candidato a gobernador bonaerense del Frente de Todos, Axel Kicillof

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– Hay muchas ganas ¿viste cómo está la gente?
Kicillof acaba de hablar desde una escalinata en la plaza de Chivilcoy, en el noroeste bonaerense. Luego tardó 20 minutos para llegar a su auto, el Renault Clio que se convirtió en un emblema de una campaña que llaman “uruguaya”: rutera, matera y austera.
“La gente está con ganas pero está también angustiada: confía en el Frente de Todos pero pudo ocurrir como en el 2001” dice el candidato sobre la euforia que genera a su paso.
Charla con Clarín a bordo del “Axelmovil”, camino a San Andrés de Giles por la ruta 5. Más temprano estuvo en Cañuelas, en el conurbano sur.
Al atardecer cerrará la campaña con un acto en Merlo con Cristina Kirchner.
Cuando habla, en público o privado, no se saca el chip de economista: procesa los datos, tira números, hablar de tasas y de deuda. Dice que aprendió, en los casi cuatro años de recorrida por los pueblos, a ser menos técnico pero “el problema es el plan económico”.
Se queja de la campaña sucia y sostiene que Vidal y Mauricio Macri no quieren hablar de la realidad: de la economía, de los empleos que de pierden, de la pobreza que aumentaron.
“Es una campaña obscena: gastan 6 millones de pesos por día en propaganda en redes. Con lo que gastan por día, arreglan un hospital” asegura.
Ironiza sobre la big data que invoca Cambiemos como herramienta eficaz. Su hijo menor, Andy, se topó mientras jugaba en la tablet con una publicidad de la gobernadora “Me apareció Vidal” relata, risueño, que le avisó el nene. “Cada vez que uso YouTube me aparece Carrió ¿me querrán convencer”, chicanea.
En esta recorrida lo acompaña su mujer Soledad, que se sumó a su staff de siempre.
En Giles, ciudad de Héctor J. Cámpora, está poco menos de una hora: tiene que cumplir a rajatabla el horario del acto de cierre. Cristina debe volar, por vuelo de línea, por la noche.
Kicillof cruzó unos mensajes con la ex presidente para ajustar tiempos y espacios.
“Me dio un respaldo y una responsabilidad enorme” dice.
– Vidal dijo que si usted ganaba, gobernaría La Cámpora.
– Está muy agresiva la gobernadora, demoniza y agita fantasmas: el gobierno no será de ninguno de los sectores que integran el frente, será un gobierno plural.
En su equipo, circula una teoría: Vidal simula que puede perder para ocultar que debería estar ganando cómoda. “¿Como es? Todos los gobernadores ganaron pero ella parece retadora”, responde el economista y candidato.
Son las 17.50, el Clio atraviesa la ruta 7 rumbo al conurbano oeste, dominio peronista.
Dice que sintoniza con los intendentes peronistas y recuerda que fue Martín Insaurralde, que estaba en la ruleta de candidatos bonaerenses, que anunció la fórmula compartida con Verónica Magario.
Pablo Ibañez