
En el marco de la crisis económica, a cuatro días de las elecciones y horas después de que partiera del santuario de San Cayetano una marcha de los movimientos sociales, la
Iglesia salió al cruce de una eventual politización de la festividad del patrono del pan y del trabajo, que se celebra este miércoles.
“Esta es una manifestación profundamente religiosa”, dijo a media mañana el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, en la homilía de la misa central que ofició desde las escalinatas del templo levantado en honor de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, mientras los fieles en fila esperaban para entrar y venerar la imagen del santo.

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes
Recibir newsletter
Poli dijo que “algunos quieren explicarnos que la gente viene por causas económicas o sociales, pero es la fe lo que los mueve y el deseo de paz, pan, trabajo, unidad de sus familias y del pueblo argentino”. E invitó a los fieles presentes a pedir la intercesión del santo “para que cada uno reciba de Dios las gracias materiales y espirituales”.
Si bien preocupa mucho a la Iglesia, el cardenal no se refirió en su homilía a la profundización de la crisis económica del último año, que derivó en un aumento de la pobreza, lo que se interpretó en medios religiosos como un modo de evitar ser acusado de inmiscuirse en la campaña electoral con dos fuerzas muy parejas.
En otro pasaje de su homilía, el purpurado porteño recordó que el papa Francisco afirma que “la primera verdad es que Dios te ama” y graficó: “Como lo hacen los jóvenes y no tan jóvenes, Dios se tatuó el nombre de ustedes para tenerlos presente”.
“El amor del Señor sabe más de levantadas que de caídas, de reconciliación que de prohibición, de dar nueva oportunidad que de condenar, de futuro que de pasado”, afirmó.
Poli aseguró que “la imagen del santito, donde se reflejan tus anhelos y esperanzas es testigo silencioso de muchas historias de conversión, de perdón y de dones recibidos, que millones podrían contar” e insistió en recordarle a los peregrinos: “Cuando se cierran todas las puertas, siempre encontraras abiertas las del santuario del santo del pan y del trabajo”.
“En esta misa vamos a pedir que cada uno de los que vienen al santuario reciban las gracias materiales y espirituales que necesitan para seguir caminando”, sostuvo, e invitó a decir con viva voz: “Viva San Cayetano, viva la Virgen, viva Jesús, viva la Iglesia”.
Al finalizar la misa, el purpurado recorrió las dos filas que se hacen para entrar al santuario de Cuzco 150 y bendijo a los peregrinos como lo hacía su antecesor el hoy papa Francisco.
Miles de fieles pasaron por el santuario de Liniers, donde la fiesta en honor del santo de la Providencia lleva por lema “Querido San Cayetano, como pueblo y familia, ayúdanos a ver a Cristo vivo en cada hermano”.
Monseñor Juan Carlos Ares, obispo auxiliar de Buenos Aires, fue quien abrió las puertas del templo a la medianoche en medio del tañido de campanas, y luego bendijo a los peregrinos.
Una mujer de nombre Lali, enfermera jubilada, fue la primera en ingresar al templo y tomar el vidrio que protege la imagen de San Cayetano. “Hace 35 años que vengo a San Cayetano, pero también vengo los 7 de cada mes”, dijo a la prensa.
Por más de 30 años la primera en entrar y recorrer de rodillas el trayecto desde el pórtico hasta el lugar donde está entronizada la imagen del santo, fue Delia Noris, quien falleció hace unos meses atrás.
PS