
Como un equipo que funcionaba, Diego Bialolenkier y Nélida Inés Puente siempre estuvieron juntos. Codo a codo en cada estudio, Con sus manos en cada paciente. Él endoscopista, ella anestesista.
Estuvieron
juntos el 6 de febrero de 2018 en en la Sala 6 del Sanatorio de la Trinidad de Palermo, cuando era Débora Pérez Volpin quien estaba en la camilla. Cinco minutos después de comenzada la endoscopía, entre gritos y maniobras de reanimación, los dos médicos comenzarían a separarse para siempre.
Bialolenkier y Puente, separados por el abogado, durante el juicio por la muerte de Débora Pérez Volpin. (Foto Luciano Thieberger)

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En un fuerte cruce de acusaciones que se mantuvo en silencio por 18 meses, este viernes, en sala de Derechos Humanos del Palacio de Justicia, los dos de nuevo estuvieron muy cerca. Con sólo un abogado sentado entre los dos. Y el veredicto del juez Javier Anzoátegui, titular del Tribunal Oral y Correccional número 8 de la Capital Federal, los terminó de distanciar frente a la Justicia.
Bialolenkier fue condenado y Puente fue absuelta frente al procesamiento de ambos por homicidio culposo.En un juicio que fue cadena nacional y mantuvo en vilo al país hasta las 22, el “detalle” que la anestesista dijo en la última audiencia podría haber determinado su inocencia y la culpabilidad de su colega. Eso se conocerá recién el viernes, en los fundamentos del fallo.
Pero la familia de Débora se lo reclama y volverá a pedir que se la juzgue por su impericia. Siempre duraron del funcionamiento del endoscopio y fue ella quien, a último momento, confirmó que era así porque Bialolenkier se lo había dicho durante la endoscopía que terminó siendo fatal.
Según pudo saber Clarín, en el día después de su absolución en el juicio por la muerte de la periodista y legisladora, Puente -quien en realidad se hace llamar por su segundo nombre, Inés-, se recluyó con su familia en una casa de fin de semana en el Sur de la Provincia de Buenos Aires. Ella es de Ezeiza. La mujer, divorciada, está acompañada por su hija, Carolina, a quien le heredó su pasión y también es anestesista.
De hecho, Carolina fue una suerte de “consultora médica” para Eduardo Gerome, el abogado de su madre. Estuvo presente en cada reunión y se sabe casi de memoria el informe de la autopsia presentado por los dos peritos de parte. Pese a que la Justicia no la considera culpable. Puente -como siempre- se niega a dar entrevistas.
Diego Bialolenkier se retira de una de las audicnias. El endoscopista fue condenado a tres años de prisión pero no irá a la cárcel. (Foto Luciano Thieberger)
“No voy a festejar mi absolución, porque es sobre el dolor de una familia”. Esa es la frase que la anestesista le dijo a Clarín a través de su abogado. En el día después de su absolución, Puente, “ya más estable anímicamente”, vive el veredicto como una “reivindicación personal”. Y considera que pese a que a futuro sus nuevos pacientes “posiblemente reconozcan su nombre”, seguirá siendo contratada por clínicas.
Por otro lado, Bialolenkier recibió la pena de tres años de prisión condicional -seguirá libre- y se lo inhabilitó para ejercer su profesión por durante siete años y medio. Esa inhabilitación, “más allá de una eventual condena”, era lo que más preocupaba a Puente -según dice su abogado- “porque a una mujer de 63 años le impedirían hacer algo para lo que se preparó toda la vida”.
Puente se puso a disposición de la investigación desde el mismo día de la muerte de Débora. No así el endoscopista. “Fue la primera en declarar. No hubo ningún tipo de prevención al hacerlo porque fuimos con la verdad. A tal punto que lo que volcamos en el alegato final es lo que exactamente habían dcho los médicos forenses. que son los auxiliares naturales de la Justicia”, insiste Gerome.
El collage en Instagram con el que Enrique “Quique” Sacco recordó a Débora Pérez Volpin, su mujer.
El informe del Cuerpo Médico Forense fue contundente: Débora no padecía ninguna enfermedad y su muerte fue “violenta” También dijeron que las maniobras de reanimación eran las adecuadas “pero no resultaron efectivas”. Para la anestesista la sentencia, entonces, es “justa”.
-¿Por qué recién en el tramo final del juicio Puente dijo que Bialolenkier sabía que no funcionaba el endoscopio?
-Ella no lo dijo porque no es que no funcionaba el endoscopio, sino que no aspiraba. Puente supuso que como era un tema del endoscopista, tenía que ocuparse de decirlo el endoscopista. Exactamente, porque a mí me lo dijo desde un principio, pensó en “no voy echarle anticipadamente la culpa a él, que lo digan los investigadores y que él lo explique”.
Según Gerome, la estrategia de la defensa no era: “ensuciar al otro para salvarme”. Por eso, al escuchar que el anestesista no mencionó el problema del aparato y juró por sus hijos que no sabía por qué había muerto Débora, “apenas se tuvo la oportunidad se amplió la declaración con esta mención”. Ocultarlo, dice, “sí hubiese sido ir en contra de la verdad”.
Puente, al igual que la querella, cree que la el Sanatorio de La Trinidad puso obstáculos en la justicia, “o al menos su declaración no fue nada lucida en el juicio”. Diego Pirota pedirá que se investigue a la clínica por encubrimiento, ya que el número de serie la torre del endoscopio estaba limado.
-¿Por qué las instrumentadoras complicaron con su declaración a la anestesista?
-No me cabe duda de que en su declaración estuvo la influencia del poder de la clínica. Porque no puede ser que ninguna de las que estuvieron ese día en la endoscopía se acuerden de los hechos. Vos podés olvidarte cosas de un día típico, pero te acordás de los que sucedió en otro que se sale abruptamente de la cotidianidad.
La instrumentadora quirúrgica Miriam Frías aseguró que la cara de la periodista y legisladora comenzó a hincharse luego de que la anestesióloga intentara colocarle la máscara. “Se notaba sobre todo en los ojos y la garganta. No fue algo abrupto. Se fue hinchando de a poco mientras los terapista intentaban reanimarla”.
Para Pirota, abogado de la familia de Pérez Volpin, así Frías busca perjudicar a la anestesióloga porque no forma parte de la clínica y “encubrir” al endoscopista. “Todos los testigos (hizo referencia a los del miércoles pasado) vinieron de declarar lo mismo, con la idea de comprometer más a Puente, ya que Bialolenkier es planta de la clínica y usó en el estudio el endoscopio del sanatorio, que era viejo.”
-¿Cómo sigue ahora la vida para Puente?
-Inés va a poder vivir sin esta espada de Damocles que es el juicio penal. Por más que vos sepas que actuaste bien, si tene´s la inhabilitación no podés hacer nada. Y ella va a poder hacer todo. Tuvo la primera noche de sueño tranquilo. Le seguirán muchas más. Eso sí, ella entiende a la familia de Débora. No le parece mal que crean que su absolución fue injusta.