
La promoción de la barbería con folletos que tenían la cara del narco colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria llamaba la atención, pero pocos de los que pasaban por HDP, en
Morón, imaginaban que el verdadero negocio de su dueño era la trata de personas.
El local era, en realidad, el lugar en el que una banda que administraba “departamentos privados” ofrecía servicios sexuales a los potenciales clientes.
La banda cayó después de múltiples operativos en los que, según se informó, la policía logró rescatar a cuatro mujeres que “trabajaban” en dos departamentos de Ramos Mejía.

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La investigación, iniciada el año pasado, incluyó varias horas de escuchas telefónicas, seguimientos y registros fílmicos.
En las escuchas se pudo certificar que se cobraba $ 1.600 la hora y las cotizaciones se daban por teléfono. También se arreglaban citas con clientes específicos que eran llevados a los departamentos.
En los allanamientos se secuestró equipo informático, 187 cajas de profilácticos, dinero en efectivo, un auto y una moto.
Barbería HDP, en Morón. La usaba de pantalla una banda que se dedicaba a la trata de personas.
La investigación y las detenciones estuvieron a cargo de la División Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado.