Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

Acuerdo entre Estados Unidos y China: un armisticio dispuesto menos por la voluntad que por el puro realismo

Redacción TN by Redacción TN
29 junio, 2019
in Internacionales
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

La ambulancia pasó, como era previsible, por Osaka para restañar las heridas de la guerra comercial entre China y Estados Unidos que se ha empezado a ir de las manos de sus protagonistas, especialmente del lado norteamericano.. Por Marcelo Cantelmi

La decisión de Donald Trump de desarmar el bloqueo contra la tecnológica Huawei, dañada seriamente por esta pelea, expone con nitidez la necesidad no confesada de la Casa Blanca por reconstruir las negociaciones. También el dato de que esta vez la tregua no tendrá un límite inicial como sucedió con la cita de Buenos Aires el año pasadoy que había fijado la bandera de la paz por solo tres meses, renovables.

China necesitaba este acuerdo debido a que de extenderse las sanciones a todo el paquete de exportaciones a EE.UU. clavaría una estaca en su economía. Y alteraría gravemente a las de sus socios del Pacífico incluidos muchos latinoamericanos. La Casa Blanca ha venido jugando con esa amenaza de extender a los restantes más de 300 mil millones de dólares de importaciones los aranceles punitivos del 25% que aplica al primer tramo de 200 mil millones. Lo que nunca estuvo tenido en cuenta claramente en este duelo era el tamaño de los jugadores y las consecuencias directas de un enfrentamiento que no dejaría ganadores.

La primera observación es que el sentido de esta batalla excede a las justificaciones retóricas que la han fundado. No se debe al rojo comercial entre las dos potencias que Trump convirtió en bandera electoral con el pretexto de que la víctima principal de ese intercambio es su país. El eje es ciertamente por el control del campo de la tecnología que determinará el peso económico y político de quien la lleve la delantera. Pero en lo básico, esta guerra es por la hegemonía global futura. Interviene un imperio que intenta no dejar su puesto de liderazgo y otro que avanza inevitablemente a superarlo en cuestión de años. En este sentido, Trump solo da las formas de un enfrentamiento que involucra mucho más que sus intereses. El problema es las formas que ha tomado esta batalla y el timing equivocado en que se ha venido librando.

Un mural en una calle de Milán, Italia, muestra a los presidentes de China y de Estados Unidos. /AFP

Un mural en una calle de Milán, Italia, muestra a los presidentes de China y de Estados Unidos. /AFP

Pese a los buenos números de la economía norteamericana, son ya manada los economistas y analistas que anticipan que el mundo se encamina a una recesión cuya fecha en general se coloca en el año próximo. La guerra comercial que Estados Unidos abrió no solo contra China, sino también frente a Europa y últimamente amenazando a otros jugadores como la India, es un ariete contra la dinámica del sistema de acumulación mundial, pronosticando un escenario con los tonos de las crisis de los 90.

 

Los actuales capítulos del enfrentamiento están provocando entre los consumidores de Estados Unidos un sobrecosto por los aranceles estimado en 12.200 millones de dólares cada año. Ese golpe reduce el comercio, amenaza la ocupación futura y lastima la competitividad.

El gigante chino de la comunicaciones Huawei, en el centro de la disputa. /BLOOMBERG

El gigante chino de la comunicaciones Huawei, en el centro de la disputa. /BLOOMBERG

 

El caso de Huawei tiene una importancia central en la tregua de Osaka. Trump había colocado a la mayor tecnológica en una lista negra con el argumento fallido de que sus equipos son espías encubiertos. Una noción que la dirigencia europea prefirió dejar a un costado, atento a que el liderazgo de esa firma en la tecnología 5G es crucial para el desarrollo del continente. China encabeza la investigación de esa plataforma que modificará la realidad tecnológica mundial hacia lo que se denomina “la internet de la cosas”. Este acuerdo de Osaka demolió las restricciones con unas concesiones por la parte estadounidense que cubren todas las demandas que había presentado la firma china. No se esperaba tanto. Una razón, entre otras, de ese comportamiento es que la batalla contra Huawei despeñó a niveles pocas veces visto el rendimiento de las tecnológicas norteamericanas que son los clientes masivos de la impetuosa empresa de la República Popular. Trump ha anunciado ahora que levantará la prohibición y Huwaei podrá seguir proveyéndose de los insumos específicos en el mercado estadounidense. El resultado de este pacto se notará en las bolsas occidentales y asiáticas la próxima semana.

El factor del espanto y no el amor que rige el reencuentro de las dos potencias tiene otros elementos inmediatos. Trump buscará la reelección el año próximo y su ofensiva proteccionista se ha convertido en el principal de sus rivales. Como ha advertido el Nobel de Economía Paul Krugman, y ha usado como argumento central de su campaña la senadora y precandidata demócrata Elizabeth Warren, las inequidades sociales han crecido en Estados Unidos entre una enorme masa de gente que no se ha beneficiado de los números expansivos de la economía que llenan de frases ampulosas los discursos del mandatario. Ese escenario puede agudizarse si sucede lo que se está hoy pronosticando respecto a una caída de un punto en el crecimiento de Estados Unidos el próximo año, el de las elecciones justamente.

Claves de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

Claves de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

La ambulancia que acaba de pasar por Osaka no resuelve totalmente este entuerto. Ni garantiza que no vuelva a producirse un abismo. Trump, y no solo él, han armado una arquitectura mundial basada en la incertidumbre y la improvisación. Pero hay un dato clave en estas horas: si no hay cierta armonía y acuerdo entre las dos mayores potencias, el resultado será mucho más grave que el vaticinan los peores pesimistas. China se ha sentado a esperar que esas sombras cambien la brújula. Por ahora ha sido una buena estrategia.

fuente clarin

Previous Post

Para Alberto Fernández, “no hay nada que festejar” por el acuerdo Mercosur-UE

Next Post

Superdomingo de elecciones internas en Uruguay: todos los partidos eligen candidato a presidente

Next Post

Superdomingo de elecciones internas en Uruguay: todos los partidos eligen candidato a presidente

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency