
La exploración del espacio exterior es uno de los objetivos más ambiciosos de la ciencia moderna. Los próximos planes de volver a pisar la Luna -previstos para 2024- e instalar una
base son sólo el paso previo para que la humanidad se lance a “colonizar” Marte. Para que la ilusión de viajar “al infinito y más allá” deje de ser una quimera y cobre vida, hay un elemento vital: los sistemas de navegación. Este martes la NASA lanzó las pruebas de un reloj atómico ultra preciso que promete ser GPS con el que los astronautas podrían calcular (y recalcular) su ubicación en tiempo real.
El equipo es parte de las cargas que puso en órbita el cohete pesado Falcon Heavy, que fue lanzado este martes a la madrugada por el firma Space X desde el Centro Espacial Kennedy en Florida (Estados Unidos). Llevó 24 satélites experimentales, con nuevas tecnologías, que pertenecen no sólo a la NASA, sino también a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), laboratorios del departamento de Defensa de los EE.UU., universidades y una organización sin fines de lucro.
El lanzamiento del cohete Falcon Heavy, este martes. (AFP)

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En uno de ellos va el nuevo reloj atómico Deep Space Atomic Clock (DSAC) que, según detalló la NASA, tiene el tamaño de una tostadora. “Podrá a prueba una nueva forma de navegar en el espacio profundo. Esta tecnología podría hacer posible una navegación similar a la del GPS en la Luna y Marte“, detalló la agencia espacial.
En un plazo de dos a cuatro semanas, el reloj comenzará a encenderse como calentamiento y hacia la séptima semana ya estará funcionando plenamente. Los resultados preliminares de la prueba se tendrán en un plazo de entre 3 y 4 meses. Al completar el primer año de funcionamiento, finalizará su misión y se tomarán los datos para hacer un análisis profundo.
El equipo que se puso en órbita es el resultado de un trabajo de investigación de dos décadas de los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. Se lo mejoró y preparó para poder funcionar en el entorno hostil del espacio profundo.
En el entorno de laboratorio, la precisión del DSAP se ha refinado al punto de que “atrasa” apenas un 1 nanosegundo en 10 días. Es decir, un segundo cada 10 millones de años.
La importancia de este desarrollo radica en que, actualmente, estos relojes atómicos se usan en Tierra enviando y recibiendo información de las naves que operan en misiones espaciales. Este tráfico permite determinar la dirección y velocidad, pero puede tener demoras de minutos y hasta horas. Si se logra que el equipo funcione en el espacio, con la misma precisión y estabilidad, los astronautas podrán seguir y modificar su trayectoria con información precisa.
Una vela solar
Las cargas útiles en los satélites que Falcon Heavy ha llevado a órbita incluyen, además del reloj atómico que la NASA, nuevas tecnologías de telescopios y un proyecto de vela solar financiado en parte por The Planetary Society.
LightSail pretende convertirse en la primera nave espacial en órbita terrestre impulsada a su órbita final únicamente por la luz solar. Con un peso de solo 5 kilos, este cubeSat guarda en su interior la vela que debe desplegarse para cumplir su función.
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