
A tres días del cierre de listas, el peronismo de la Provincia entra en tensiones internas. Los intendentes exigen lugares en la boleta de legisladores provinciales mientras, en sus territorios negocian
listas únicas no solo con La Cámpora sino también con el massismo, su nuevo aliado. “Ahora hay más gente para la misma cantidad de lugares”, analizan.
El anuncio, vía Twitter, de la fórmula Axel Kicillof – Verónica Magario para la gobernación fue un mal presagio para los jefes comunales. Si bien dan por sentado que la lapicera para la lista de diputados nacionales por la Provincia la tienen Alberto Fernández y Cristina Kirchner, no quieren que el Instituto Patria arme la boleta de legisladores bonaerenses sin tenerlos en cuenta.

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“En la Legislatura se votan las leyes que después aplican en nuestros municipios. Tenemos que tener participación”, explica uno de ellos. Otros ya se resignan a que las van a armar desde el Patria y confían en que haya representación de todos los sectores. Cuando Sergio Massa acordó su vuelta al kirchnerismo negoció legisladores en todas las secciones electorales.
En este contexto, las reuniones se precipitan. La Comisión de Acción Política (CAP) -integrada por nueve intendentes y referentes de La Cámpora- se reúne dos veces por semana y la junta electoral del PJ Bonaerense tiene encuentros diarios desde el viernes pasado.
Una de las premisas que los jefes comunales lograron instalar desde el inicio es que donde gobierna un intendente peronista no hay PASO y ese punto fue avalado por Máximo Kirchner, el delegado de los Fernández para articular en la Provincia.
Sin embargo, en algunos territorios comienzan a haber problemas. El ejemplo más conflictivo es Moreno, donde se especula con que el propio kirchnerismo le arme una interna al intendente camporista Walter Festa con la referente local del Movimiento Evita, Mariel Fernández.
En otros distritos surgen amenazas similares. En algunos casos los intendentes las detectan como presiones típicas para la negociación y seguros de su victoria amenazan con dársela. Pero todos coinciden en que sería un desgaste innecesario. “Queremos pelear contra María Eugenia Vidal, no contra Lá Cámpora“, asegura un jefe comunal del Norte.
Por eso, en líneas generales se especula con que haya acuerdo en la mayoría de las localidades gobernadas por intendentes peronistas y que el primer concejal sea para La Cámpora.
La duda es “¿quién le paga a Massa?”. Es decir, quién cede lugares para que ingresen representantes del Frente Renovador.
La confianza de la victoria – idea con la que se envalentonan cada vez más- confían, terminará acomodándolo todo a último momento.