

Una de estas denuncias anónimas, contó a Télam la titular de la Oficina Anticorrupción, llevó a ubicar la oficina de la calle Lavalle en la que José
Las denuncias, que la mayoría de las veces son anónimas, llegan vía telefónica (0800-444-4462), web (argentina.gob.ar/anticorrupción), o en forma personal (25 de Mayo 544, CABA), y en un promedio de once días ya están ingresadas y digitalizadas.
“Cuando llegamos había cajas y cajas que no sabíamos qué contenían, hoy todas las denuncias que ingresan en menos de once días ya están digitalizadas”, destacó Alonso, quien agregó que en períodos anteriores el promedio era de ocho meses.
La Oficina Anticorrupción lanzó una campaña a través de las redes sociales para animar a qué más gente denuncie, al tiempo que fomenta que todos los organismos y empresas del Estado tengan una réplica interna de este organismo del Poder Ejecutivo, canal primario de todas las denuncias.
Es que no todas las denuncias que ingresan en la OA tienen que ver con delitos, sino que muchas veces apuntan a faltas a la ley de Ética Pública o a infracciones al régimen disciplinario de la Administración Pública.
En lo que hace a las infracciones, Alonso cuenta el caso de una dependencia a la que llegaron una decena de pantallas que recibió un empleado y que luego no aparecían. Tras la denuncia, y la apertura de la investigación interna, de un día para el otro aparecieron todas juntas.
Otro caso que relató la funcionaria fue el de las tarjetas Sube que se vendían con tarifa social por la web, que sumaron 12 millones y cuyo negocio lograron desarticular, también luego de una denuncia que derivó en una investigación.
“Lo que se busca es un cambio cultural, que la gente vea que no es lo mismo actuar bien que actuar mal. Es un mensaje para el que hace las cosas mal, pero también para el que hace las cosas bien”, dijo Alonso.