
En Jujuy Gerardo Morales buscará regalarle a Cambiemos su primer triunfo en elecciones ejecutivas provinciales y cortar así una seguidilla de ocho derrotas, entre PASO y generales.
La Casa Rosada tomará
aire, pero no exagerará los resultados. El gobernador persigue un triunfo contundente que le permita incidir a partir del lunes en la discusión nacional, que relegó por la campaña. No oculta sus ganas de ampliar Cambiemos al peronismo no kirchnerista.
La dispersión de la oposición –a la que Morales también contribuyó- y en especial del peronismo potencian las posibilidades del oficialista Frente Cambia Jujuy. El gobernador aspira además a mantener su mayoría en la legislatura provincial, que construyó gracias a su alianza con su vice, el peronista Carlos Haquim.
Julio Ferreyra, de 75 años, fue la revelación de la campaña. Funcionario público de larga data y ascendido por Morales irrumpió este año, tras renunciar a la dirección del registro civil provincial y y logró preocupar a la gobernación, que sufrió el embate de la crisis económica y de la caída de la imagen presidencial.
El principal opositor. Julio Ferreyra habla con vecinos en la puerta de su local partidario en San Salvador. Foto: Fernando de la Orden

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“Es un Bolsonaro”, dicen en la gobernación para explicar el fenómeno del outsider Ferreyra, que se achicó al convertirse en el candidato del Frente Justicialista donde lo acompaña el intendente de El Carmen, el kirchnerista Adrián Mendieta. También, con las denuncias por acoso y corrupción que acumuló desde su lanzamiento. Inclasificable, lejos de cualquier corrección política, Ferreyra no duda en criticar a Rubén Rivarola, el empresario y titular del PJ local que le prestó su estructura y el local partidario donde pasó la víspera de la elección.
De más atrás corre de atrás el senador peronista Guillermo Snopek, cuñado de Morales, y el diputado provincial del Frente de Izquierda, Alejandro Vilca. Otras dos sellos kirchneristas y la candidatura del histórico sindicalista Carlos “el Perro” Santillán atomizan el voto opositor.
“Nos viene bien mechar una victoria, pero no vamos a ir porque no queremos nacionalizar la elección”, explicó a Clarín un ministro nacional de peso.
Si bien esa estrategia obedece a no romper el argumento oficial de que se trata de elecciones locales -un detalle que sirve para explicar la sucesión de derrotas previas y los resultados de este domingo en Tucumán, Chubut y Entre Ríos- Morales es el principal interesado de mantenerse -hasta el lunes- dentro del ámbito local.
El gobernador se esforzó en provincializar y adelantar los comicios, pese al pedido de la Casa Rosada para que unificara el calendario con las presidenciales.
En la campaña no hubo menciones a Cambiemos ni a Mauricio Macri, a quien a pesar de todo le reconoció haber ayudado a la provincia. La mala imagen del Presidente y la crisis económica explican la estrategia.
Morales está preocupado por el desarrollo de la contienda nacional y desde el lunes se pondrá adelante de las negociaciones para tentar al peronismo no kirchnerista o influir en la elección de un vice radical. El PRO y la CC -aliados nacionales de la UCR- no tienen prácticamente dirigentes en la provincia ni en sus listas.
Víspera. Gerardo Morales en un alto de la reunión que mantuvo este sábado con sus ministros y dirigentes provinciales en su despacho. Foto: Fernando de la Orden
Los opositores también se despegan de la contienda nacional, salvo a la hora de recordar la amistad entre el Presidente y el gobernador. Ferreyra pide tiempo y toma distancia de la candidatura de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Snopek se referencia dentro de Alternativa Federal, pero pide por la unidad del PJ. Todos alertan sobre el alto nivel de endeudamiento -en dólares- de la provincia.
Los opositores evitan las definiciones contundentes sobre la suerte judicial de Milagro Sala, que no goza de alta popularidad en la sociedad jujeña, según todas las encuestas.
El gobernador, que pasó la mañana del sábado reunido con su equipo en el Palacio de Gobierno, está más preocupado por la gobernabilidad en la provincia ante un hipotético triunfo del kirchnerismo en las presidenciales que por su suerte este domingo.
Afiches. La capital jueña, empapelada con propaganda de los candidatos. De fondo, la Catedral. Foto: Fernando de la Orden.
Morales, que llegó a la gobernación hace 4 años con el 58 por ciento de los votos y pegado a 4 boletas presidenciales -las de Macri, Sergio Massa, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá– marca diferencias con el Ejecutivo con su armado amplio, pero también con sus políticas. Los subsidios a los servicios públicos y el pase a planta de estatales están a la orden del día.
Si sale fortalecido, a partir del lunes volverá a enfocarse en la discusión nacional.
(San Salvador de Jujuy. Enviado Especial)