
En la costa de Italia, los pescadores capturan sepias y salmonetes en sus redes. Pero también plástico, pero ahora no lo tiran de vuelta al mar.
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“Muchos pescadores solían echar los residuos plásticos de nuevo al mar porque la ley dice que no pueden traerlos a tierra” firme, explica Eleonora de Sabata, coordinadora de la ONG Clean Sea Life (Vida marítima limpia). “No tienen derecho a transportar los desechos, y en los puertos no hay un sitio para dejarlos”, completa.
Ahora los 40 barcos pesqueros del puerto de San Benedetto del Tronto, en el mar Adriático, participan de un experimento de recolección y reciclaje de desechos. Estaba previsto que terminara el 7 de junio, pero se prolongará todo el verano.
El objetivo es establecer protocolos que puedan aplicarse a toda Italia y a otros países para combatir las toneladas de desechos plásticos y otros residuos que caen en las redes de los pescadores.
Desde su comienzo, los pescadores recogieron semanalmente una tonelada de desechos (el 60% era plástico). Entre el 20 y el 25% puede reciclarse (todo depende del estado de conservación de los polímeros debido al agua marina), afirma Sabata. Otros se pueden quemar para generar energía.
La mayoría son objetos de uso único, como botellas, platos y cubiertos, pero también hay redes viejas y todo tipo de trozos de plástico, desde bolsas de perfusión médicas hasta pedazos de aparatos de fax.
Un barco con todo el plástico recogido en una de sus incursiones. El programa piloto para limpiar el Mar Adriático fue un éxito, y se prolongará a lo largo de todo el verano. / AFP
“Veo plástico desde que comencé en el mar”, asegura Claudio Uriani, un pescador de 62 años, mientras clasifica los desechos en distintos recipientes. El más lleno es el del plástico.
“Digamos que no siempre lo hemos recogido. Durante mucho tiempo, no había nadie en tierra para encargarse de él”, añade este marinero que pesca desde 1972. “Si los peces comen plástico, se enferman y es posible que nosotros también”.
Un caso grave
Las islas de plástico flotando en los océanos son un problema general, pero sobre todo en el Mediterráneo. Un mar cerrado que tiene mucha población a su alrededor, “registra en promedio la densidad de plástico más importante del mundo”, con 250.000 millones de microplásticos, según el investigador François Galgani.
Según un estudio reciente de la Biblioteca Pública de Ciencias (Public Library of Science, PLOS), el Mediterráneo contiene entre 1.000 y 3.000 toneladas de plástico flotando, sin contar con lo que hay en el fondo del mar. A modo de ejemplo, el Nilo vierte cada año al menos 1500 toneladas en este mar, según este estudio.
Según un estudio, el Mar Mediterráneo contiene entre 1000 y 3000 toneladas de plástico. / AFP
Con frecuencia se ven cachalotes encallados en la costa italiana, con el estómago lleno de plástico.
El Parlamento Europeo votó una normativa que prohíbe los artículos de plástico de uso único a partir de 2021. Por su parte, Italia examina un proyecto de ley sobre el tratamiento de los desechos existentes.
“Los pescadores prestan un servicio a la comunidad al traer los desechos a tierra firme, pero no son ellos los que tienen que pagar” por el procesamiento, sostiene Mauro Colarossi, responsable de la capitanía del puerto de San Benedetto del Tronto.
Según las estimaciones, el 80% de los desechos marinos proviene de la tierra, y sólo el 20% de la industria pesquera.
Un barco descarga los desechos plásticos recogidos en el mar en el puerto de San Benedetto del Tronto. / AFP
“El interés de este experimento (llevado a cabo bajo el liderazgo de la ONG Clean Sea Life) es determinar lo que hay en el fondo del mar, saber qué se puede reciclar y qué hacer” con estos desechos, explica De Sabata.
Se trata sobre todo de evitar la entrada de plástico en la cadena alimenticia (debido a que los peces lo ingieren) y que los residuos impidan o disminuyan la pesca (dañando las redes y contaminando los mares).
“El problema está en el mar, pero la solución debe estar en tierra; hace falta una solución política, tenemos que pasar de la alerta a la acción”, insiste De Sabata.
Tras una noche de pesca, los barcos regresan cargados de peces y desechos. “Si hiciéramos esto durante todo un año, y no sólo un mes, el mar estaría limpio”, estima Stefano Voltattorni, capitán de un barco pesquero, mientras descarga una caja.
Fuente: AFP