
En medicina, diversos estudios han demostrado el vínculo íntimo entre el cuerpo y la mente. Hace años se sabe que existen emociones que ponen en movimiento sustancias químicas desencadenantes de reacciones
Síntomas físicos, como la tensión muscular, contracturas, dolores de cabeza o fatiga constantes, indican a menudo qué sucede en nuestra mente. Los músculos se contraen y se tensan como respuesta al enojo y la ansiedad, a los miedos, las angustias ( y otras tantas emociones) y logran aflojarse cuando aceptamos lo que está sucediendo, dejando que la vida fluya sin tanta resistencia. El cuerpo físico encierra toda una vida de experiencias y emociones.
La bioenergética es una terapia basada en la medicina ayurveda que trabaja con la energía de la biología humana y tiene como principal objetivo tratar no sólo los síntomas el cuerpo sino la raíz que provoca otra enfermedad, dolor o afección, ya sea física, emocional o mental.
¿Por qué masajes?
Los masajes energéticos orientales tienen un papel muy importante en el cuidado y prevención de la salud, pues direccionan y eliminan las toximas del organismo, dan fuerza al cuerpo, elasticidad a la piel, mejoran el metabolismo y el sueño, además: rejuvenecen, disminuye el estrés y tranquilizan.
Al tocar a piel, las manos trabajan sobre las terminales nerviosas, lo que produce una relajacion importante y movilizan “la farmacia interna” que poseemos. No solo se estimulan músculos, tejidos, huesos y tendones, sino que mueven las energías más sutiles del cuerpo, donde comienza toda enfermedad.
El restablecimiento de la circulación sanguínea beneficia a los órganos: aumentan la mejor absorción de nutrientes y fortalece los componentes vitales del cuerpo, restablece el equilibrio físico- emocional y ayuda a la sangre a retirar los desechos de combustión, toxinas y grasas nocivas acumuladas.