“Cristina Fernández de Kirchner, quien dejó el cargo en 2015 en medio de una inflación galopante, una moneda sobrevaluada y un déficit fiscal desmedido, planea postularse en las elecciones presidenciales de octubre”, señala en inicio del artículo. “En un giro, la Sra. Fernández dice que se presentará como vicepresidenta en la boleta de su poco conocido ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández”, detalla.
“Una mirada al historial económico del peronismo debería asustar a los votantes. El movimiento populista ha dejado un sendero infeliz de fracasos durante siete décadas, desde los controles de precios hasta la nacionalización y la manipulación de los tipos de cambio, respaldados por un endeudamiento insosteniblemente alto”, advierte entonces. Pero agrega que “desafortunadamente para la Argentina, los presidentes no peronistas a menudo encuentran la tarea de limpiar esto tan intimidante que no terminan sus mandatos, y mucho menos completan el trabajo”.