
Diego Pirota, el abogado de la familia de Débora Pérez Volpin en la causa judicial que investiga la muerte de la periodista mientras se le realizaba una endoscopia en el Sanatorio
de La Trinidad de Palermo, difundió en la mañana de este martes que el endoscopio entregado a la Justicia por la clínica como el utilizado en el fatal estudio tiene el número de serie limado y es un equipo que no funciona.
A partir de ese hecho, constatado en pericias oficiales, Pirota desplegó dos hipótesis. La primera es que como el equipo no funcionaba bien, en la endoscopia a Pérez Volpin se usó una conexión “clandestina” de aire, tomada directamente de la pared, lo que pudo incidir en el fatal desenlace para la legisladora porteña electa. Y la segunda es que el equipo éntregado a la Justicia por La Trinidad no es el que se usó para la endoscopia a Pérez Volpin.

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“Desde el primer momento sostuvimos que este equipo no se había utilizado el día de la endoscopía, por circunstancias que siempre fueron indicios; pensamos que este equipo, viejo, vetusto, un equipo que no tiene nada que ver con la tecnología de los demás equipos que la clínica tiene”, indicó Pirota al canal de noticias TN.
El letrado señaló que varios endoscopistas a los que consultó le habían señalado que el endoscopio incorporado a la causa es uno de los que “no se usa hace 30 años”.
Sobre por qué la clínica habría cambiado el endoscopio, el abogado señaló: “Para que no podamos constatar precisamente las imágenes y el video y ver el momento en que se realizó la lesión al esófago de Débora y conocer la dinámica del hecho. Eso es lo que especulamos siempre del porqué no conocíamos cuál era el equipo verdadero. Bueno, esos indicios se han ido ya transformando en realidades y llegamos hoy a esta realidad”.
El equipo tiene el número de serie adulterado, “burdamente”, dijo Pirota, y respaldó sus dichos aportando fotografías.
“¿Qué van a impedir con esto? Que podamos constatar el inventariado de este equipo en relación al resto de los equipos que tiene la clínica, conocer dónde estaba este equipo, si estaba en el quirófano o en otro lugar, o si hacía diez años que no lo utilizaban, no lo sé, pero borraron todo registro”, agregó el letrado.
“Desde que sucedió el hecho de la muerte de Débora, mandé a agarrar este equipo, lo precinté y lo guardé durante tres días hasta que alguien de ustedes lo vengan a buscar”, eso declaró a la Justicia el doctor Martingano, que es el director médico de la clínica, dice Pirota.
“Pero además de todo, y este es un dato relevante, ese equipo no funciona”, agregó el letrado.
A partir de este hecho, Pirota señala que o el endoscopio no fue el usado en el estudio a Pérez Volpin o se usó y como no funcionaba bien los profesionales a cargo de la práctica tomaron aire de una conexión clandestina, lo que podría haber incidido en el fatal desenlace.
Clarín se puso en contacto con dos voceros oficiales de Galeno, la empresa propietaria del Sanatorio de La Trinidad de Palermo, quienes indicaron, hasta la publicación de esta nota, que la empresa no había emitido comentario alguno sobre los dichos de Pirota.
LGP