
La Cristina Kirchner de siempre, con los acompañantes de siempre y el discurso de siempre. Cualquier ilusión de que la aventura literaria podría dar nacimiento a una nueva Cristina Kirchner
se desvaneció en los primeros segundos de la presentación de Sinceramente, el libro que publicó el mes pasado para dar su versión sobre algunos de los sucesos que marcaron su vida privada y pública y que se convirtió en el éxito editorial del año.
En modo sonriente -la forma que elige la senadora cuando le toca competir en campañas electorales- Cristina les regaló a los militantes que la seguían desde las afueras de la Feria del Libro. Dentro del auditorio, la Sala Jorge Luis Borges, la pudieron ver buena parte de los funcionarios que la acompañaron durante sus gobiernos y también acores, artistas, cantantes y periodistas invitados.

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Cristina aludió a sus rivales en la carrera de octubre. A quienes buscan situarse fuera de la grieta los llamó “neutrales”, con todo el desprecio que pudo asignarle a esa palabra. Para referirse a Mauricio Macri, decidió proponer un “contrato social”, en oposición a la iniciativa del acuerdo con los rivales políticos que impulsa el Gobierno.
El resto del discurso se fue entre algún elogio a la política económica de Trump, referencias afectuosas a su marido, Nestor Kirchner, y las medias verdades y distorsiones de siempre.