
Finalmente el Gobierno decidió arrancar con las reuniones bilaterales para avanzar en el acuerdo político que propuso a sectores de la oposición, empresariado, gremios, y Iglesias.
El primero en ser
citado a la Casa Rosada fue el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, quien se reunió con el principal interlocutor del oficialismo con las provincias, el ministro del Interior Rogelio Frigerio. El mandatario se retiró sin hacer declaraciones. Aunque ya había avisado en la previa que iba a pedir agregar dos puntos al acuerdo.

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Más tarde, hará lo propio el entrerriano Gustavo Bordet. Y luego desembarcará un presidenciable: el diputado de Unidad Ciudadana, Daniel Scioli, quien le entregará a Frigerio sus propuestas para un acuerdo político.
De los tres dirigentes la Casa Rosada destactó el espíritu constructivo más allá de las diferencias partidarias.
El inicio “formal” de las conversaciones dio por finalizada una discusión interna que se generó en el Gobierno luego de que trascendieran las negociaciones con los dirigentes de la oposición. Es que había sectores del Gobierno que señalaban que el diálogo no iba a implicar la convocatoria a las partes.
Mientras espera la respuesta de Cristina Kirchner, el Presidente encomendó a su mesa política que intente profundizar las conversaciones con los dirigentes a los que convocó a definir “un acuerdo básico” que “permita darle mayor tranquilidad a los argentinos” y “despejar algunas de esas dudas que existen sobre nuestro país”.
Mientras Frigerio y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, se abocan a los contactos con los gobernadores, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se encarga del diálogo con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa.