
Ser un indio-americano en Estados Unidos no es sencillo. Enfrentan situaciones cotidianas de racismo y discriminación, tienen hasta cuatro veces más chances de morir por problemas relacionados con el consumo de
alcohol que el resto de la población, y frecuentemente deben enfrentarse con el hecho de que la muerte o desaparición de sus mujeres es desdeñada y minimizada por las autoridades. Según un informe de 2010 de la Auditoría del Gobierno Nacional (GAO, por sus siglas en inglés), de todos los casos relacionados con violencia contra miembros indígenas que habían terminado en las oficinas del FBI o de la Fiscalía General, menos de la mitad terminaron siendo investigados.
Lissa Yellow Bird-Chase ha sufrido todo esto en carne propia. Vive en el Estado de Dakota del Norte, y es miembro de las tribus Mandan, Hidatsa y Arikara. Ha atravesado períodos de adicciones (principalmente, al “crack” y al alcohol), ha estado presa, y dos de sus hijos estuvieron cerca de morir por una dispersión química sobre el pueblo en que vivían. Y es también, desde 2012, una detective amateur que dedica prácticamente todo su tiempo a resolver las desapariciones de indios-americanos a los cuales la policía no les presta la suficiente atención, o directamente ni busca.
Uno de los pósters con los cuales se buscó reunir información sobre la desaparición de Olivia Kerri Lone Bear (captura).

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La historia de Yellow Bird-Chase repercutió con fuerza en los medios en octubre de 2018 cuando, gracias a una intensa investigación de su parte, las autoridades hallaron el cadáver de Olivia Kerri Lone Bear. La mujer de 32 años había desaparecido en octubre de 2017 en la ciudad de New Town, un pueblo dedicado a la explotación petrolera en la reserva india de Fort Berthold, en Dakota del Norte. Desde entonces, no se sabía nada de ella.
Hastiados por no hallar colaboración de la policía, su familia había emprendido una investigación propia. Buscaban pistas en todas partes, y habían establecido líneas telefónicas y sitios online para que cualquier que pudiera ayudar se sumara. Eventualmente, Yellow Bird-Chase y los Sahnish Scouts, el grupo que ella fundó en 2015 para buscar gente desaparecida en tierra india, se sumaron a la búsqueda.
Intuición fortuita
Kerri Lone Bear desapareció en una región rural. Bosques, lagos y grandes planicies dominan el lugar, y el clima es siempre un factor que se debe tener en cuenta. Al momento de su desaparición faltaba poco para el comienzo de los meses invernales, lo que repercutió en los esfuerzos, en especial en torno a una zona: la del lago Sakakawea, que se había congelado a las pocas semanas.
Una foto de Olivia Lone Bear de la página de Facebook que se armó para trata de localizarla tras su desaparición.
Yellow Bird-Chase siguió investigando, pero siempre volvía al lago. La familia también le había pedido a la policía que rastreara el cuerpo en el agua, pero no obtuvieron respuestas. Fue finalmente a fines de julio, con el sol de verano en todo su esplendor, que la mujer detective pudo poner a prueba una intuición que la había invadido casi desde el primer momento. Con un bote destartalado con un motor que andaba a medias y un sonar de pesca, el equipo salió a recorrer el lago.
Fue sólo a unos pocos cientos de metros de la orilla que el sonar detectó un objeto rectangular extraño debajo de ellos. Escépticos respecto del hallazgo, los miembros del grupo tomaron una imagen y se la mandaron a Keith Cormican, un buzo y técnico especializado en búsquedas por sonar, para luego seguir con su rastreo.
Fue justamente el interés del Cormican el que llevó a los Sahnish Scouts a volver al lugar del primer hallazgo. Les pidió que hicieran imágenes desde varios puntos, y a distintas horas del día, de manera tal que se pudiera reconstruir con mayor fidelidad qué era lo que estaba allí.
Otro póster con el cual se buscó reunir información sobre la desaparición de Olivia Kerri Lone Bear (captura).
Tras varios días tomando imágenes, Yellow Bird-Chase le envió una de ellas a Corey Bristol, en ese momento el segundo a cargo del Departamento de Policía de Mountrail. Bristol estaba pasando el día con su padre a más de 112 kilómetros, pero luego de ver lo que le habían enviado, se subió a su auto y volvió a toda prisa al lugar. En medio de las aguas oscuras, se divisaba lo que parecía ser una pequeña camioneta.
El 31 de julio de 2018, un equipo de buzos fue hasta el lugar del lago donde se había realizado el hallazgo. Tras varias horas de trabajo, Yellow Bird-Chase y su equipo, que seguían las acciones desde lejos con un par de binoculares, vieron emerger de entre las aguas el techo embarrado y abollado de una camioneta. Cuando la policía finalmente pudo acceder a la cabina, encontraron el cuerpo de Olivia Kerri Lone Bear.
Un largo derrotero
Para Yellow Bird-Chase, el punto de inflexión de su vida llegó en 2006. Estaba buscando volver a su casa para llegar al nacimiento de su primer nieto cuando fue detenida por la policía. Le encontraron una bolsa de metanfetamina, y dinero en efectivo. Debido a la cantidad, se la juzgó como si su intención hubiera sido la de traficar la droga, y la condenaron a 10 años de prisión. Fue liberada después de cumplir 3 años de su condena, y salió con un objetivo claro: “Decidí que de esta iba a salir una persona diferente”, recuerda en una entrevista con la BBC.
La vida de Lissa Yellow Bird-Chase tuvo muchos giros y tropezones hasta que llegó al momento en que está ahora (capturas).
Fue en 2012 cuando Yellow Bird-Chase, ya libre y recuperada de sus adicciones, tuvo su primera incursión en el terreno de investigación amateur. Trabajaba en una empresa metalúrgica en la ciudad de Fargo cuando un empleado de una petrolera llamado Kristopher “KC” Clarke, de 29 años, desapareció de la noche a la mañana.
Por algún motivo, el caso la obsesionó: repartía volantes pidiendo información, entrevistaba a cualquiera que podía tener alguna pista, iba a potenciales sitios donde creía que podría estar enterrado y se perdía tratando de descifrar si había olor a algo podrido en el aire. Empezó a comprar más equipo para investigar, y a dedicarle cada vez más horas. Dos hombres están actualmente detenidos por el asesinato de Clarke, pero su cuerpo nunca fue hallado.
Yellow Bird-Chase actualmente tiene una pila de casos sobre su escritorio en su oficina en Fargo. Con el tiempo, fue afinando la mira, y actualmente solo se dedica a desapariciones de hombres y mujeres de origen indio-americano.
A pesar de que su labor ayuda en muchos casos a resolver crímenes que nunca hubieran llegado a buen puerto, es una figura controvertida para algunos. Tiene muchos defensores, pero las fuerzas policiales la consideran “pesada”, y su relación con la familia de Kerri Lone Bear quedó tan tensa que Yellow Bird-Chase no fue al funeral. Para los familiares de la víctima –que en un momento dado, inclusive le habían pedido a la detective que se alejara de la investigación–, la detective fue como “una espina clavada en su costado”. La acusaron de exagerar el rol que había jugado en el hallazgo del cuerpo, y de haber manejado fondos de una manera desprolija, aunque Yellow Bird-Chase asegura que nunca tuvo acceso al dinero que entraba por donaciones.
El hijo mayor de Yellow Bird-Chase está cerca de ser mayor de edad, y eso parecería abrirle la puerta a la mujer para ser que lo que siempre soñó: dedicarse a ser una detective nómade full-time, viviendo en una casa rodante y moviéndose por todos lados en busca de casos. Pero el dinero escasea, y recientemente admitió que ha dejado de aceptar casos nuevos hasta que pueda encontrar una fuente de financiamiento. Sin embargo, aún tiene siete casos pendientes, y tiene toda la intención de completarlos. “Nunca me subestimen”, bromeó para cerrar su entrevista con la BBC.
MAP