
Por la disparada de los precios de los alimentos básicos, en febrero los precios de los consumos de los sectores indigentes aumentaron el 5,1% – versus una inflación promedio del 3,8%.
Y acumulan en 12 meses un incremento del 59,1% frente a un 51,3% promedio.
En tanto, si se agrega el resto de los consumos básicos, la canasta de pobreza aumento el mes pasado el 4,3%, acumulando un 57,2% interanual Así, nuevamente, la inflación golpeó con mayor intensidad a los sectores de menores recursos que al resto de la población .

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Según los datos del INDEC, una familia tipo ( matrimonio y dos hijos menores) necesitó en febrero $ 11.117,11 para no ser indigente. Son $ 539,95 más que en enero y $ 919,58 más que en diciembre .
Para no ser pobre, en febrero esa misma familia tipo necesitaba $ 27.570,43. Son $ 1.127,51 más que en enero y $ 2.077,43 más que en febrero.
En algunas provincias, tanto la canasta de indigencia como la de pobreza aumentaron mucho más. Por ejemplo, en Mendoza la canasta de indigencia y pobreza aumentaron en febrero el 6,6%%. Y superan el 60% la medición interanual.
En base a estos números, se descuenta que volvió a subir el número de indigentes y de pobres, cifras que mañana, jueves, dará a conocer el INDEC en la medición del segundo semestre de 2018. Se espera que marcará un sensible aumento del número de indigentes y de pobres.
Esto se debe a que tanto los salarios como las jubilaciones aumentaron por debajo de la inflación, hubo pérdida de empleos y aumento de la desocupación y muchos empleados y trabajadores, incluso que se desempeñan “en blanco”, pasaron a tener ingresos inferiores al valor de la canasta de pobreza.
En consecuencia, se produjo un incremento del número de pobres entre los trabajadores que tienen trabajo formal o registrado. En tanto, los que se desempeñan en la informalidad o “en negro” enfrentan una situación más difícil porque recibieron aumentos más bajos y para la mayoría sus ingresos bordean o están por debajo de la línea de indigencia.