
A una semana del inicio del ciclón Idai, la ONU estima que será “el peor desastre meteorológico hasta la fecha en el hemisferio sur”, que generó daños sin precedentes en Mozambique, Zimbabue y Malaui. El organismo predijo que los afectados pueden ascender a 2,8 millones de personas.
El fenómeno ha dejado al menos 400 muertos ya confirmados, alrededor de medio millón de evacuados y más de 15 mil personas en Mozambique que todavía esperan ser rescatadas. Aún no se conoce la magnitud real del desastre, ya que quedan áreas inundadas que son inaccesibles. Pero algunas ONG estiman que podría haber decenas de miles de fallecidos y se convertiría así en la catástrofe natural con más víctimas en el hemisferio sur, según la Organización Meteorológica Mundial.
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En algunas zonas, las aguas se han retirado parcialmente y las personas atrapadas en las aldeas inundadas por fin han logrado salir. Los sobrevivientes cuentan sus historias: algunos quedaron encerrados en sus casas y otros fueron expulsados y necesitan refugio. Muchos de ellos mostraron su enojo por la lentitud de los esfuerzos de rescate.
Junto con los helicópteros, se utilizaron botes para las maniobras de asistencia, que aún no parecen ser suficientes. Pero lo que más se necesita es comida, ropa y refugio, que aún no ha llegado para todos, a pesar del creciente esfuerzo de rescate internacional centrado en Beira, una ciudad portuaria de Mozambique.
La situación empeora en las afueras de la ciudad. Los centros de distribución de alimentos están hacinados. Los aldeanos son expulsados de sus casas y quedan varados en las carreteras, donde han establecido refugios improvisados con los materiales que pueden encontrar.
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“Estamos preparados para ayudar y darle apoyo urgente al Gobierno para salvar a la población afectada, con agua potable, saneamiento y atención médica. Tenemos lonas, kits de higiene y tabletas de potabilización del agua y podemos entregarlos ya”, declaró el representante de UNICEF en Mozambique, Marcoluigi Corsi. De las 600.000 personas que requieren asistencia, muchas están en situación delicada, luchando por sus vidas. Como respuesta, algunas agencias de la ONU y las autoridades de Mozambique evalúan construir dos áreas de recepción masivas para acomodar a 400.000 evacuados.
Aunque aún se desconoce el impacto total del ciclón, ha destruido escuelas, hogares y centros de salud, y dañado las infraestructuras de agua y saneamiento, lo que aumentaría el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el agua. “El ciclón Idai solo trae más sufrimiento para las familias. Muchos niños han perdido sus hogares, sus escuelas, hospitales e incluso seres queridos y amigos. Estamos trabajando con los gobiernos y nuestros aliados humanitarios en los tres países para atender las necesidades más urgentes”, señaló Leila Pakkala, directora regional de UNICEF para África Oriental y Meridional.
La situación es incierta todavía y sólo cuando las aguas terminen de retroceder se podrá calcular el daño final de la terrible catástrofe y Mozambique fue el país más afectado. El peor desastre natural de la historia reciente de este país sucedió en el año 2000, pero el actual podría ser incluso peor. Casas, carreteras y postes de teléfono quedaron totalmente cubiertos por el agua. Los ejércitos de Mozambique y de Sudáfrica, junto a otras organizaciones, están trabajando para rescatar a personas desde el aire. Se dificulta que lleguen a la región provisiones y equipos de ayuda, ya que las carreteras y los puentes están destruidos o tienen enormes hoyos que impiden el paso.
M.D.L./ D.S.