
En una recorrida por varios barrios de la Ciudad, Clarín comprobó que el paro docente, que arrancó este miércoles y durará entre 48 y 72 horas, dependiendo del caso, se siente
fuerte en la Capital Federal. Clarín visitó unas diez escuelas públicas y solamente dos de ellas tenían clases normalmente. En el resto la adhesión a la medida de fuerza era alta, cuando no total.
Algunos de los centros educativos permanecían abiertos pero sin actividad. Y a medida que iban llegando los padres, que mayoritariamente no sabían si sus hijos iban o no a tener clases, les informaban que la situación volvería a la normalidad recién la próxima semana. En otras escuelas sólo algunos pocos grados recibían a los chicos. Y únicamente dos establecimiento, de todos los recorridos por este diario, brindaban clases con normalidad.

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También se observaron diferencias en cuanto a la duración prevista para la medida de fuerza. En la mayoría de los casos, la huelgo se levantaría el viernes, siendo ese día el inicio del ciclo lectivo oficial. Sin embargo, otras instituciones iban a permanecer cerradas hasta el lunes próximo. Había, también, algunas que aún no sabían cómo iba a ser la situación este viernes.
El contraste entre la situación de las escuelas públicas y privadas se vio, este mañana, con mucha claridad en toda la Capital. Los padres cuyos hijos van a colegios privados no mostraban ningún tipo de estrés por el paro docente.
En cambio, los papás de los nenes que asisten a la educación pública se quejaban por la situación. Uno de ellos aseguró: “Si los docentes no enseñan, yo no sé qué hacer con mi hijo, porque trabajo y si el no va la escuela, tengo que faltar al trabajo”, contó a Clarín Elisa, que esperaba en la puerta de la escuela Bernardo de Irigoyen, en Maipú al 400, que le dijeran si había o no clases.
LGP