
El fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, anunció este jueves que procesará al premier israelí Benjamin Netanyahu por tres casos de corrupción. Las acusaciones son por fraude, soborno y ruptura de
la confianza en el servicio público al Estado.
En el “Caso 1000” se lo acusa a Netanyahu de intercambiar favores políticos por regalos de Arnon Milchan, un rico empresario de Hollywood. En el “Caso 4000”, Netanyahu aprobó regulaciones favorables al poderoso grupo de telecomunicaciones Bezeq, del empresario Shaul Elovitch, a cambio de coberturas favorables en el sitio de noticias Walla, de Bezeq. En el “Caso 2000”, Netanyahu tenía un acuerdo con el editor Arnon Mozes, del diario Yedioth Ahronoth, para lograr notas favorables a cambio de leyes que dañarían a un rival periodístico, el millonario Sheldon Adelson, dueño del diario Israel Hayom.

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En vísperas de las elecciones presidenciales del 9 de abril próximo, donde Netanyahu (que gobierna el país desde hace diez años) aspira a renovar su mandato aliándose con partidos religiosos de extrema derecha, el anuncio del juicio influirá en el panorama político israelí. Los analistas estiman que el proceso, que podría extenderse hasta 12 meses porque Netanyahu todavía debe ejercer su derecho a la defensa, definirá sin duda las opciones de los votantes.
En un mensaje televisivo desafiante, Netanyahu dijo ayer que las acusaciones “se caerán como un castillo de naipes”. También repitió su argumento preferido, diciendo que es “víctima de una caza de brujas” impulsada por opositores políticos izquierdistas. Pero fue la Policía de Israel quien en 2017 aconsejó procesar a Netanyahu, luego de investigarlo.
La decisión del fiscal Mandelblitt llegó después de tres años de investigaciones, donde veinte funcionarios del Ministerio de Justicia trabajaron en el caso. Es un hecho inédito en la historia política local. Desde la fundación del Estado israelí en 1948, es la primera vez que la Fiscalía General acusa a un premier en funciones.
Refiriéndose a Netanyahu, la fiscalía dice: “Usted hirió la imagen del servicio público y la fe del pueblo en ese servicio”. Entre otros conceptos, agregó: “Usted actuó en un conflicto de intereses, abusó de su autoridad sin tener en cuenta otras consideraciones que las de su interés personal y los intereses de su familia”. Y en otro párrafo significativo, el fiscal Mandelblitt subraya: “Usted corrompió a los funcionarios públicos que trabajaban bajo sus órdenes”.
A todo esto, el Likud, que es el partido político de Netanyahu, protestó en un comunicado. Allí dijo que “difundir esta decisión judicial un mes antes de las elecciones presidenciales sin dar la oportunidad de refutar estas falsas acusaciones, es una interferencia clara”. El Likud opinó que “el objetivo es hacer caer el gobierno de derecha encabezado por Netanyahu para permitir la llegada de un gobierno izquierdista liderado por Lapid y Gantz”. Pero no suena creíble, los analistas destacan que Benny Gantz es un prestigioso ex jefe del Ejército israelí, mientras Yair Lapid es un político de centroderecha.
Fuente: agencias EFE, AP, AFP