
En 2018, Elisa Carrió había avisado que no acompañaría a José Corral en su intención de ser el candidato a gobernador de Santa Fe. “Yo no lo apoyo”, sentenció con tono
lapidario. La jefa de la Coalición Cívica creía que Mario Barletta era el mejor postulante, pero el embajador en Uruguay avisó que no competiría contra su correligionario en una interna.
Puesta a elegir entre el intendente de la capital santafesina y el diputado provincial del PRO Federico Angelini, Carrió ya eligió. Volvió sobre sus pasos y ya le levanta la mano a Corral, el preferido de la Casa Rosada, mientras negocia espacio en sus listas. Pretende dos diputados provinciales.
Maximiliano Ferraro -principal espada política de Carrió- empezó el deshielo. Corral lo recibió en la sede municipal junto a la diputada y referente de la CC en provincia Lucila Lehman. “Fue una reunión muy buena y sincera”, dijeron entonces.

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También adelantaron que habría un pronunciamiento del partido de Carrió justo para esta fecha. La declaración constituye un gesto de apoyo claro y una señal un día antes de que el comité nacional de la UCR avance en la intervención del partido en Santa Fe.
Es que la Convención partidaria dejó en libertad de acción a los radicales, que se reparten entre Cambiemos y el Frente Cívico que gobierna la provincia. No es casual. Julián Galdeano -presidente del comité provincial de la UCR e integrante del Movimiento de Acción Radical- apoya a Angelini. Otra facción permanece aliada a los socialistas y el Grupo Universidad que conforman Corral, Barletta y el candidato a intendente Nicky Cantard está alineado dentro del oficialismo nacional.
En la Coalición Cívica pretenden que el peso de Carrió en la provincia ayude a armar una lista de unidad.
JPE