
Con los pins que los identificaban como miembros del gobierno catalán en la solapa, los políticos independentistas que son juzgados a partir de este martes por el Tribunal Supremo español ingresaron
a la sala de plenos a las 10.15 (6.15 de Argentina). Se trata de nueve ex integrantes del gabinete de la Generalitat que, junto a la ex presidenta del Parlamento y dos líderes de organizaciones sociales soberanistas, están acusados de haber cometido ilegalidades para consumar la independencia de Cataluña en 2017.
Se los responsabiliza de haber organizado y llevado a cabo el referéndum de autodeterminación, considerado ilegal por el Tribunal Constitucional, del 1 de octubre de 2017 y, veintisiete días después, de haber aprobado y apoyado la declaración unilateral de independencia. Las penas solicitadas como castigo van, de mayor a menor, de 25 a 7 años de calabozo.
El juicio oral que el Poder Judicial transmite en directo desde su página web inició un poco antes de las 6.30 hora argentina. Los acusados, sin embargo, llegaron más de una hora antes. Porque nueve de ellos, el ex vicepresidente, Oriol Junqueras, los ex consellers (ministros) Raül Romeva, Josep Rull, Jordi Turull, Joaquim Forn y Dolors Bassa; la ex presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y los líderes sociales Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, llevan meses (algunos, como Junqueras y Forn, más de un año) con prisión preventiva. Fueron alojados en cárceles (una de hombres, Soto del Real, y otra de mujeres, Alcalá Meco) de las afueras de Madrid, de donde partieron pasadas las siete de la mañana. Llegaron al Tribunal Supremo en un micro de la Guardia Civil que ingresó al estacionamiento subterráneo del tribunal.
Los fiscales a la izquierda y los procesados a la derecha (EFE).

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Los otros tres ex consellers (ministros) procesados (Carles Mundó, Santi Vila y Meritxell Borràs), aunque en libertad condicional por haber pagado una fianza, ingresaron a pie. “¡Fuera, golpistas!”, les gritaban algunas personas que los esperaban detrás de las vallas policiales.
Familiares, amigos y partidarios del independentismo contrarrestaban cantando “Libertad a los presos políticos”. Algunos sostenían una pancarta: “Decidir no es delito”.
Antes de las 9, el presidente catalán Quim Torra llegó al Supremo. “Queremos la libertad de los presos porque son inocentes y además el regreso al gobierno de Carles Puigdemont (ex presidente catalán huido de la justicia española), de quien me veo como representante mientras tenga que vivir en el exilio”, dijo Torra en una entrevista que se publica hoy en la prensa alemana.
En la puerta del Supremo, el presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, no escondió su congoja: “Hoy veremos dignidad, 12 hombres y mujeres dignos que lo único que han hecho es poner en manos de los catalanes y catalanas su futuro. Un conflicto político no se resuelve con el código penal. Hoy es un día muy triste”, dijo.
No está previsto que los acusados declaren en este primer día del juicio en el que el tribunal que preside el juez Manuel Marchena dará lugar a las cuestiones previas como es escuchar a las defensas de los líderes acusados, quienes volverán a reiterar las vulneraciones de derechos fundamentales que vienen denunciando a lo largo de la causa.
Reclamarán, además, que el Supremo no es el tribunal competente para juzgar la rebelión que alegan a los políticos independentistas sino que correspondería que el proceso lo llevara a cabo el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).
Las acusaciones y las defensas plantearán también introducir pruebas, documentos y testigos que el tribunal no ha aceptado.
Durante la primera hora del juicio, el abogado defensor de Junqueras, Andreu Van den Eynde, fue el primero en hablar.
Cuestionó la investigación de la causa, argumentó falta de transparencia y pidió que el ex presidente Carles Puigdemont sea aceptado como testigo, solicitud que el tribunal había denegado.
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (4 der), y el presidente del Parlament, Roger Torrent (5 izq), tras una pancarta con el lema “Decidir no es delito”, a su llegada al Tribunal Supremo (EFE).
Puigdemont, quien huyó a Bélgica en octubre de 2017 cuando el gobierno central descabezó a la Generalitat e intervino Cataluña, no puede poner un pie en España porque iría preso. Pidió, sin embargo, poder declarar por videoconferencia. La respuesta fue “no”.
La defensa de Junqueras insistió con que la causa del procés está vulnerando varios derechos básicos, empezando por la libertad ideológica de los independentistas y que ha habido una campaña de criminalización que ha contaminado el proceso. “Lo que impide criminalizar disidencia es en primer lugar la Constitución española (dijo Van den Eynde, quien también defiende al ex conseller de Relaciones Exteriores, Raül Romeva). El tribunal deberá explicar por qué se han restringido todos los derechos de la Constitución en este proceso. “Se les compara con golpistas, con nazis…”, se quejó el defensor de Junqueras, el procesado para el que la Fiscalía pide la pena más alta: 25 años de prisión.
Cinco representantes de organizaciones internacionales por los derechos humanos, a modo de observadores, han conseguido asistir como público en este primer día del proceso.
El ex presidente catalán Carles Puigdemont ofrece una rueda de prensa, este martes, en la delegación de la Generalitat en Berlín, Alemania, con motivo del comienzo del juicio sobre el “procés” en el Tribunal Supremo (EFE).
“Hoy comienza el juicio a los golpistas que intentaron destruir nuestra democracia. Deseo que se haga justicia y, sobre todo, que se respete la sentencia”, expresó en su cuenta de Twitter Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, uno de los partidos constitucionalistas que se opone al independentismo y organizó la movilización en contra del presidente Pedro Sánchez del domingo.
Rivera está tan atento al juicio del procés como al debate que se inició al mediodía en el Congreso de los Diputados por los presupuestos. De su aprobación o no depende el futuro del actual gobierno socialista de Sánchez.
Durante el primer día del juicio al procés sobrevoló la imagen del ausente más importante de este proceso: el ex presidente Carles Puigdemont.
GEstá en Berlín, invitado para la gala de la fundación Cinema for Peace (Cine por la paz). El lunes por la noche entregó un premio al documental Dos Cataluñas no sin antes decir que estaba allí para “dar voz a los que enfrentan un juicio completamente injusto”.
(GML)