
En el comienzo de la semana, el dólar volvía a arrancar debajo de la banda cambiaria: a nivel mayorista caía 10 centavos, a $ 36,94, debajo del piso de $ 37,79
de la zona de no intervención.
En los bancos, la divisa cotizaba estable, sin grandes cambios. En el Nación se vendía a $ 38, el mismo valor del viernes, y en el Santander subía apenas tres centavos, a $ 38,43.

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En los últimos días de la semana pasada, el tipo de cambio siguió ubicado debajo de la zona inferior de la zona de no intervención, lo que provocó que el Banco Central volviera a comprar dólares.
El viernes, el BCRA compró otros US$ 50 millones y acumuló durante enero unos US$ 390 millones comprados. El dólar mayorista volvió a ceder y se ubicó al cierre en $ 37,05, otra vez debajo del piso de la banda, de $ 37,71.
El tipo de cambio minorista quedó en $ 38,18, con lo que la divisa acumuló en el mes un retroceso cercano al 2,8%. La tasa de las Leliq volvió a retroceder y se ubicó en $ 56,60% anual.
La marcha del programa monetario se viene desarrollando en línea con los objetivos del Banco Central y el Fondo Monetario Internacional. De hecho, la titular del FMI, Christine Lagarde, felicitó al equipo económico por el cumplimiento de las metas fiscales y monetarias.
Esas felicitaciones coincidieron con la aparición de nuevos datos oficiales que muestran las duras consecuencias del ajuste. La economía siguió cayendo en noviembre y -en términos interanuales- también lo hará en diciembre. La esperanza de los analistas es que ya se esté cerca de tocar el piso.
El sector empresario y no pocos analistas sostienen que dada la inflación esperada en 2019 (30%), la tasa de la política monetaria es exageradamente alta (56%).
En el Banco Central defienden este nivel de tasa y dicen que garantiza la estabilidad del tipo de cambio y la tendencia declinante de los índices de inflación, aunque aún falta para ver un IPC mensual debajo del 2%.