
El Papa Francisco reconoció este sábado que la Iglesia está “herida por el pecado”, en una implícita alusión al flagelo de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero
que hunde a la institución en la mayor crisis de los últimos tiempos. Lo dijo durante una misa que ofició en la catedral basílica de la capital panameña especialmente destinada a los obispos, sacerdotes, religiosas y dirigentes laicos del país.
“El cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escondía el grito del Maestro: Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, afirmó Francisco en la homilía de la celebración durante la que “dedicó” el altar del templo, Santa María La Antigua, recientemente restaurado, y que había visitado Juan Pablo II en 1983.
El Papa Francisco saluda a la multitud que salió a saludarlo en la capital de Panamá, antes de su misa en la Catedral de Santa Maria la Antigua, este sábado. /EFE

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La referencia implícita del Papa a los abusos se produce cuando falta menos de un mes de una inédita cumbre de presidentes de los episcopados de todo el mundo en El Vaticano con el Papa para coordinar una estrategia de prevención y castigo. El vocero papal, Alessandro Gisotti, dijo el viernes que durante el encuentro, que se hará entre el 21 y 24 de febrero se espera avanzar en “medidas concretas” para combatir “esta terrible plaga”.
“Será una ocasión sin precedentes para enfrentar, como hemos dicho muchas veces (…), el problema y encontrar realmente medidas concretas para que cuando los obispos regresen de Roma a sus diócesis, puedan enfrentar esta plaga, esta terrible plaga”, declaró Gisotti.
En la misa de la mañana del sábado, Francisco advirtió que “no son pocas las veces que parece haberse instalado en nuestras comunidades una sutil especie de fatiga” y consideró como una de las “peores herejías posibles” hoy en día el “pensar que el Señor no tiene nada que decir ni aportar en este nuevo mundo que se está gestando”.
En la recta final de la Jornada Mundial de la Juventud que está presidiendon en Panamá, Francisco encabezará en la noche del sábado una vigilia que incluirá reflexiones y expresiones artísticas. En la ocasión cantará el argentino Axel. El domingo a la mañana oficiará lo que se anticipa como una multitudinaria misa de clausura. Por la tarde regresará a Roma.
Panamá, enviado especial