

El objetivo es gravar las ganancias desviadas por las empresas de un país a otro con la finalidad de evadir impuestos.
“Todavía no hemos ganado el
Las reglas, un conjunto de medidas que todos los países de la UE deberán aplicar, facilitarán a los estados miembros nuevas herramientas en ese ámbito y, según el comisario, serán un paso importante en la lucha contra la planificación fiscal agresiva.
Para permitir a los gobiernos gravar los beneficios desviados artificialmente, la legislación incluye un mecanismo que se activará cuando la tasa impositiva efectiva del país donde se encuentra la filial sea menos del 50% del correspondiente al estado miembro afectado.
En segundo lugar, se aplicará la regla de limitación de intereses para disuadir a las empresas de crear una deuda artificial.