
El 27 de enero se cumplirán 27 años de la muerte de Juan Seoane, Matías Albani, Cristian Tisi y Juan Janón, cuatro amigos que charlaban en el balcón del departamento en
el que estaban alojados en Pinamar y que se desplomó.

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Aquella tragedia enlutó a todos en Pinamar, la ciudad que era furor por esos días en la Costa Atlántica. Todas las estructuras de los edificios se pusieron en duda.
Los cuatro muchachos tenían entre 16 y 18 años. Iban al mismo colegio y jugaban en el mismo equipo de rugby (San Cirano). Eran íntimos. Conversaban tranquilamente en el balcón durante la madrugada cuando la estructura se separó del edificio y se fue literalmente en picada y cayó en un estacionamiento.
Los escombros aplastaron los coches; los jóvenes golpearon contra el asfalto y murieron en el acto. Todos los vecinos del edificio Atica I —Las Toninas 65, a cuatro cuadras de la costa— se despertaron por el estruendo y por las alarmas de los autos que se habían disparado.
El edifició Atica I. El balcón del departamento E del octavo piso se derrumbó en 1992.
Poco tiempo después se supo que los balcones se habían construido con posterioridad al resto del edificio y que los habían amurado de manera deficiente a la estructura.
“La losa del balcón siniestrado no contaba con armaduras que lo vincularan de forma continua con la losa del edificio”, señalaron en ese entonces desde la Asociación de Ingenieros Agrimensores y Arquitectos de Pinamar.
El balcón del departamento E del octavo piso del edificio Atica I de desmoronó el 27 de enero de 1992.
Además de las cuatro víctimas fatales, en el departamento E del octavo piso había otros dos jóvenes, Juan Manuel Guerrieri y Carlos Janón, quienes hasta minutos antes habían estado en el balcón.
Los constructores del edificio, los hermanos Juan y Andrés Majesky, fueron condenados a tres años y dos meses de prisión pero no pasaron ni un día en la cárcel por tener más de setenta años, mientras que el maestro mayor de obras, Juan Alittis fue condenado a dos años de prisión en suspenso y nueve de inhabilitación.
Además del juicio penal, la justicia civil condenó a la empresa constructora y a la municipalidad de Pinamar a pagar más de un millón de pesos a las familias de los cuatro jóvenes.