
Apenas comenzó a transitar los pasillos de la Casa Rosada, en los comienzos de la gestión, a Gustavo Lopetegui lo bautizaron “planillita” por su apego al Excel y a los números.
No todos los ministros lo conocían. Para muchos fue una grata sorpresa, para otros una piedra en el zapato. Venía de la actividad privada -aunque había sido ministro de Producción de Felipe Solpá- y eso despertó recelos en el ala política e incluso en altos funcionarios del área económica que se sentían supervisados y que luego fueron obligados a dejar su puesto. Su crecimiento interno fue fulminante: Mauricio Macri lo catapultó como uno de los brazos ejecutores de su administración -“mis ojos y mi inteligencia”- junto a Marcos Peña y Mario Quintana.
Su estrella, sin embargo, se apagó de golpe. El 2 de setiembre, en medio de una reestructuración del Gabinete que el Presidente se negaba a hacer hasta que comprendió que el dólar había trepado a niveles demasiado altos, lo marginó del poder. Aunque se mantuvo cerca de Mauricio Macri -a diferencia de Quintana, quien ya no volvió a pisar la Casa Rosada-, su rol se desdibujó y ganaron peso otros ministros, fortalecidos con la reducción del Gabinete, que pasó de 20 ministerios a la mitad.

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La designación en las últimas horas de Lopetegui en reemplazo de Javier Iguacel vuelve a colocarlo en un puesto de relevancia. “Esto ratifica que Mauricio nunca dejó de creer en él”, decía pasado el mediodía un funcionario. Lo mismo puede decirse de Peña, el jefe de Gabinete que por estas horas hace de nexo entre Buenos Aires y Villa La Angostura, donde Macri pasa sus vacaciones.
Es una dinámica que parece aceitada. En 2016, hubo una escena similar: el jefe de Gabinete echó a Alfonso Prat Gay y a instancias del Presidente fue designado Nicolás Dujovne en Hacienda.
Casados, dos hijos, 56 años y ex CEO de LAN, Lopetegui es considerado un “duro”, inflexible cuando se trata de cerrar los números. “Más parecido a Juan José Aranguren que a Iguacel”, lo describen. Por delante tiene el área, tal vez, más sensible de la gestión macrista: será el tercer funcionario en asumir esa cartera, en igual cantidad de años de mandato macrista. Ninguna otra secretaría -antes ministerio- tuvo tantos cambios. Y eso que este Gobierno ya ha rotado muchos más nombres de lo que hubiera imaginado el propio Macri cuando asumió el poder.