
Una costumbre navideña de la Casa Blanca acabó con otra tradición navideña en Lexington, Carolina del Sur. O, en realidad, casi termina con ella. Collman Lloyd, de 7 años, tuvo el
privilegio de hablar por teléfono con Donald Trump, pero el presidente estadounidense, sin piedad, le rompió el corazón con una pregunta desubicada y un comentario incómodo.
“¿Sigues creyendo en Santa (Claus)? Porque a los siete años no es habitual?”, fueron las palabras con las que Trump le pinchó el globo a Lloyd, en la tradicional ronda de llamadas que establece en Nochebuena con niños que quieren saber dónde está Papá Noel.

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes
Recibir newsletter
Luego de que el incidente se hiciera público, la familia de Collman reveló el video de la llamada, tal como se vivió en el hogar de Lexington. Y el sitio Post and Courier agregó algunos detalles de la historia.
“Probablemente pongamos algunas galletitas en el árbol de Navidad y después pasemos el rato con amigos”, dijo la nena.
“¿Todavía creés en Santa?”, le preguntó el mandatario estadounidense. Collman se mantuvo en silencio un instante y, mirando a sus padres, respondió: “Sí, señor”.
“Porque a los 7 años no es habitual, ¿verdad?”, arremetió Trump. “Sí, señor”, volvió a contestar la niña, descolocada por la intervención y el adjetivo que utilizó el presidente (“Marginal” designa algo que no es habitual).
La nena le reconoció a Post and Courier que nunca había escuchado esa palabra, con la que Trump terminó de romperle el corazón.
Y explicó cuál fue su reacción. “Yo estaba como ‘wow’, me sorprendió“, dijo la joven, que agregó: “No fue realmente angustioso, solo tuve que pensar en lo que era verdad”.
La historia había comenzado un rato antes, el mismo lunes 24 a la noche, cuando Collman se comunicó con el programa de rastreo de Santa Claus del NORAD (Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial) para conocer dónde se encontraba Papá Noel.
Entonces, según la reconstrucción, la persona que atendió el teléfono le ofreció hablar con Trump. La nena aceptó. Tras seis minutos de espera, escuchó la voz del presidente al otro lado de la línea teléfonica.
Segundos más tarde, su creencia navideña recibió un ataque inesperado.