
Un tribunal belga dictaminó que un sacerdote católico “no puede usar el secreto de confesión como defensa”, al condenar a un clérigo en Brujas por no haber ayudado a un hombre
que siguió adelante con sus propósitos de suicidarse, después de haber presuntamente hablado de ello en el confesionario.
La doctrina del secreto de la confesión, que obliga a todos los sacerdotes católicos desde los orígenes de la práctica del sacramento de la penitencia, es un precepto sagrado de la Iglesia.
El sacerdote Alexander Stroobandt sabía que el hombre tenía intenciones de suicidarse pero no se lo avisó a nadie (Captura video).
El sacerdote Alexander Stroobandt fue contactado por un hombre que le dijo que estaba luchando contra una depresión. El sacerdote intercambió varias llamadas y mensajes de texto con esa persona, a la que conocía. No obstante, el penitente llevó a cabo su intención de acabar con su vida, inhalando gas en su coche con el tubo de escape.
Poco después de la muerte, la esposa del suicidado se enteró de que su marido había hablado con el sacerdote, y presentó una denuncia. Los fiscales adujeron en el juicio que nadie puede eludir la obligación de prestar socorro, pasando por alto el valor de ayuda la confesión, y la existencia de una obligación grave de secreto sacramental por parte de todo sacerdote católico.
El papa Francisco se confiesa durante la celebración de una liturgia penitencial en la Basílica de San Pedro, en Ciudad del Vaticano, el 9 de marzo del 2018 (EFE).

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La corte de Brujas decidió finalmente condenar de modo simbólico al padre Stroobandt.
El sacerdote fue condenado a un mes de prisión condicional, que no debe cumplir, y a pagar un euro simbólico a la viuda en daños. El abogado defensor de Alexander Stroobandt indicó que recurrirán la sentencia, porque el deber de secreto de la confesión “es absoluto”.
Agencia Reuters.