
En el último capítulo del drama del Brexit, a la primera ministra británica Theresa May —que voló a Bruselas buscando un salvavidas que le permita aprobar en casa
el acuerdo de divorcio con Europa y sobrevivir en su cargo– los 27 socios europeos le dieron el mismo mensaje de siempre: el acuerdo “no es renegociable”, y un consejo: regrese a Londres y busque consenso.

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes
Recibir newsletter
Vuelva al Parlamento y busque la manera de romper el bloqueo, fue –palabras más, palabras menos– la sugerencia de los líderes de la UE a la primera ministra que acaba de superar en el Parlamento una moción de censura presentada por su propio Partido Conservador (tory).
May no pudo en Bruselas convencer a los líderes europeos de que tiene un plan creíble para seducir a los parlamentarios en Westminster.
Theresa May./ AP
El jueves a la noche, según cuenta The Guardian, May rogó una última concesión por parte de Europa, pero no impresionó a ninguno de los jefes de gobierno y de Estado reunidos en Bruselas, en el marco de la cumbre anual de líderes del bloque que arrancó el jueves y concluye el viernes.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, describió las palabras de la premier como “nebulosas” y le dijo que regrese con un plan más claro.
Imágenes de video de los líderes reunidos en la mañana del viernes mostraron a May en un gélido intercambio con Juncker, quien parecía intentar calmar a una primera ministra notablemente molesta.
Jean-Claude Juncker./ AP
Así las cosas, el escenario de un temido Brexit abrupto (es decir que el reino abandone Europa el 29 de marzo sin ningún tipo de acuerdo) se acerca peligrosamente.
“Objetivamente, las señales que escuchamos ayer (por el jueves) no son especialmente tranquilizadoras sobre la capacidad de Reino Unido de cumplir el compromiso contraído”, dijo el primer ministro belga, Charles Michel, a su llegada a un segundo día de cumbre este viernes.
Una May aliviada tras superar el miércoles una moción de censura entre sus filas conservadoras urgió a sus socios a “confiar” en ella y otorgarle las garantías necesarias para apaciguar el rechazo del parlamento británico al acuerdo de divorcio.
Una fuente que presenció la intervención de May en Bruselas describió a una primera ministra incapaz de articular un discurso coherente, que hablaba incluso del espíritu de Navidad y que no podía precisar los apoyos al acuerdo en Westminster.
Con lo cual, todo indica que la clave para conseguir el primer acuerdo de divorcio de un país en seis décadas de proyecto europeo está de hecho entre los muros de Westminster, a orillas del Támesis. Y no en Bruselas.
Irlanda del Norte, el nudo
El rechazo en Westminster al acuerdo de divorcio sigue planeando por el mecanismo de último recurso acordado para evitar una frontera para bienes entre Irlanda e Irlanda del Norte, conocido como‘backstop’.
Los fervientes partidarios de un Brexit duro temen quedarse atrapados en un “territorio aduanero común” con la UE y no recuperar nunca su libertad comercial, si este mecanismo entra finalmente en vigor por no lograr una alternativa mejor en la negociación de la futura relación comercial.
Pero volver a separar a Irlanda de Irlanda del Norte físicamente, una frontera que miles de personas cruzan a diario, supondría un riesgo a la paz alcanzada en esa región.
La cuestión es entonces una encrucijada.
Ante una posible derrota en el Parlamento, la primera ministra decidió suspender el voto previsto para el martes pasado al 21 de enero, a más tardar, e inició una ofensiva en Europa para lograr las “garantías correctas” de sus socios de que el ‘backstop’ no se utilizará. Pero Europa no ofreció garantía alguna. Y May regresará a Londres con las manos vacías y el mismo plan.
En un gesto hacia May, los 27 prometieron trabajar “con celeridad” en un acuerdo durante el período de transición para evitar la entrada en vigor del ‘backstop’ y, en caso de que entre, a poner “el máximo empeño” para substituirlo con otro pacto.
Theresa May llega a la cumbre en Bruselas, este viernes. /AP
Sus socios decidieron, no obstante, retirar de su declaración del jueves un párrafo sobre su disposición a otorgar nuevas garantías, ante la “confusión” de las palabras de la ‘premier’, precisó una fuente diplomática.
El número dos del gobierno británico David Lidington relativizó ese cambio de última hora y aseguró que su líder pasará las próximas semanas antes de volver al parlamento para buscar las “garantías” en la UE que necesitan los diputados.
El canciller austríaco, Sebastian Kurz, que ejerce la presidencia pro témpore de la UE, abrió la puerta a una nueva “discusión común en enero” si la votación no se celebra en la Cámara de los Comunes o si su resultado no es positivo.
Una fuente europea descartó en cambio que existan planes para celebrar una cumbre en enero y precisó que la declaración política de la UE del jueves fue la “única garantía política” que obtendrá May si Londres no modifica sus “líneas rojas”.
La inquilina de Downing Street enfrenta constantes críticas a su estrategia del Brexit por parte de los eurófobos de su partido, del partido unionista norirlandés, que garantiza su mayoría parlamentaria, e incluso de la oposición laborista.
En este contexto, los europeos, que se oponen a tocar ni una coma del acuerdo del Brexit negociado durante 17 meses y al que dieron su visto bueno el 25 de noviembre, urgieron el jueves a acelerar los preparativos de un temido divorcio sin acuerdo.
A pocos meses de la retirada prevista el 29 de marzo, la Comisión Europea publicará así la próxima semana “todas las informaciones generalmente útiles sobre los preparativos para una ausencia de acuerdo“, anunció Juncker.
Fuente: AFP y The Guardian