Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Archivo de Notas TotalNews Agency
No Result
View All Result

A 30 años del desastre de Lockerbie: un pueblo en llamas y cadáveres en los jardines

Redacción TN by Redacción TN
13 diciembre, 2018
in Internacionales
0
0
SHARES
0
VIEWS
Share on FacebookShare on Twitter

La bomba estalló a bordo del vuelo 103 de Pan Am. Y el infierno se desató en tierra, donde los restos iban cayendo sobre Lockerbie, en Escocia. Un pueblo repentinamente en

llamas, con cadáveres en los jardines. Un “caos espantoso”. Con partes enteras de la nave con decenas de cuerpos adentro esparcidas aquí y allá.

Este mes, el 21, se cumplen 30 años de aquella tragedia; una historia inconclusa. A pesar de que el agente de inteligencia libio Abdelbaset al-Megrahi fue sentenciado por la masacre y encerrado en prisión en 2001 (aunque fue liberado por sufrir un cáncer terminal), las dudas persistieron en torno a su condena y el posible papel jugado por la CIA en juntar las evidencias contra él.

Newsletters Clarín

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

Esa noche

La historia, según un extenso relato producido por la BBC, bien podría comenzar en el propio y apacible Lockerbie. Por entonces, Canon Patrick Keegans había sido nombrado cura de la parroquia y estaba ansioso por celebrar la primera navidad en el pueblo.

En la noche del 21 había planeado llevar a su madre a visitar a los Henry. Pero primero subió las escaleras de su casa para asegurarse que los regalos navideños estuvieran bien escondidos. Entonces escuchó lo que él creyó era un avión militar volando bajo. Sonó, con razón, como que ese avión estaba a punto de estrellarse en un campo ahí nomás.

Luego vino la explosión. Un temblor. Y para su sorpresa, él mismo estaba herido. Su madre, en la planta baja, sana y salva.

Como pudieron, a los tropezones salieron de la casa para entrar en una escena de destrucción. El barrio de Sherwood Crescent estaba en llamas y la mayoría de las casas destruidas. Los cuerpos de la familia Henry jamás fueron hallados.

Foto de archivo de diciembre de 1988 muestras las casas destruidas en Lockerbie./ AP

Foto de archivo de diciembre de 1988 muestras las casas destruidas en Lockerbie./ AP

Cuerpos en el jardín

Peter Giesecke vivía en Park Place en el área de Rosebank en Lockerbie; un barrio tranquilo con muchas plazas.

Justo después de las 7 de la noche, cuando sus tres hijos ya estaban acostados, escuchó el estruendo.

Desde su ventana, vio una luz brillante que caía del cielo y una explosión en la tierra. Pero lo que más lo sorprendió fue el ruido atronador en la puerta trasera de su casa. La luz se cortó y todo fue oscuridad.

Filas de ataúdes en Lockerbie./ AP ARCHIVO

Filas de ataúdes en Lockerbie./ AP ARCHIVO

“Los chicos bajaron, gritaban, había vidrios y escombros por todas partes”, contó Peter. Así que “agarré una linterna y apunté hacia afuera…”

El olor a combustible era casi insoportable y había restos de avión por todas partes. Pero lo peor, eran los cadáveres.

“Había cuerpos en mi jardín, estaban ahí del otro lado de las ventanas. Estaban por todas partes”.

“Nunca voy a olvidar a esa nena, con un top azul, un sweater”.

En total 60 cuerpos fueron removidos de ese pequeño rincón del pueblo.

El atentado

x

243 pasajeros y 16 tripulantes iban en el Boeing 747-121, en el vuelo regular 103 de Pan Am, que hacía la ruta Londres-Nueva York. En la bodega iba —oculta en un reproductor de cassettes adentro de una valija— una bomba. No hubo sobrevivientes.

Entre las víctimas había un grupo de 35 estudiantes de la Universidad de Siracusa, cercana a Nueva York, que regresaban a Estados Unidos tras pasar un semestre en Europa.

Los investigadores británicos y estadounidenses acusaron del atentado a dos ciudadanos libios, Al-Megrahi y Al-Amin Khalifa Fhimah.

Al-Megrahi y Al-Amin Khalifa Fhimah./ AP

Al-Megrahi y Al-Amin Khalifa Fhimah./ AP

Esa acusación desencadenó una crisis diplomática con Libia, que durante años se negó a entregarlos. A partir de 1992, Libia fue sometida a sanciones internacionales como el embargo militar, aéreo y de equipos petroleros y el congelamiento de fondos.

Las sanciones internacionales contra ese país fueron suspendidas en 1999, luego de que el líder libio Muammar Khadafi, tras largas negociaciones, aceptara entregar a los dos acusados a Holanda, elegido como territorio para que fueran juzgados. El 31 de enero de 2001, un tribunal extraordinario en Holanda absolvió a Fhimah pero condenó a Al-Megrahi.

Desapareció del radar

El vuelo PA 103 había hecho una escala en Heathrow, para luego encarar hacia el Atlántico en su recta final hacia Nueva York.

Poco después de las 7 de la tarde desapareció del radar. No hubo aviso de socorro. Nada. Silencio.

El avión tardó solo 46 segundos en tocar tierra.

Parte del avión de Pan Am en Lockerbie. / AP

Parte del avión de Pan Am en Lockerbie. / AP

La cabina y la parte delantera del avión, junto con los tripulantes y pasajeros adentro, cayeron en caída libre unos 10.000 metros, y se estrellaron sobre un campo.

El resto del 747 también se deslizó en caída libre. Las alas y los tanques del combustible cayeron en línea recta sobre Sherwood Crescent, cerca de la casa de los Keegans.

Más de 1500 toneladas de material explotó en el aire y dejó un cráter en el suelo de 44 metros de largo.

La parte trasera del avión donde iba la mayoría de los pasajeros cayó en Rosebank, cerca de la casa de Peter Giesecke.

El resultado: un desastre escabroso.

Foto en blanco y negro de archivo datada el 22 de diciembre de 1988 de dos niños que observan una parte del Jumbo 747 en Lockerbie./ EFE

Foto en blanco y negro de archivo datada el 22 de diciembre de 1988 de dos niños que observan una parte del Jumbo 747 en Lockerbie./ EFE

George Stobbs, inspector de la policía de Lockerbie, estaba a punto de jubilarse. Esa noche recibió el aviso de que un avión había caído Él ya había escuchado la explosión desde su casa, a unos 6 kilómetros.

“Fui a Rosebank y ahí estaba una parte del fuselaje, enterrada en un jardín”, recuerda. “Había un montó de gente adentro. Todavía no se habían sacado los cuerpos. Al final sacaron a unas 60 personas de esa parte del avión”.

Luego fue hasta Tundergarth, donde estaba la nariz del avión.

De un lado parecía intacto. Del otro era kilómetros de cables y gente atada a los asientos. “Ahí adentro, era un caos espantoso”.

Fuente: BBC y archivo Clarín

Previous Post

Mauricio Macri, en modo electoral: “La Argentina va a confirmar el año que viene que este es el rumbo”

Next Post

Cayó un rayo en Villa Lugano: hay dos heridos graves

Next Post

Cayó un rayo en Villa Lugano: hay dos heridos graves

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Result
View All Result
  • Activity
  • Archivo TotalNews
  • Búsquedas
  • celp exchange details(Advanced Design)
  • cmc exchange details
  • Members

© 2025 Totalnews Agency