
El viernes a la noche una escena sorprendió a los vecinos de San Clemente: en plena calle se encontraron un lobo marino de dos pelos subido al techo de un
auto. Del susto inicial, los vecinos pasaron a ser el primer eslabón de un plan de rescate: dieron el alerta para que el animal pudiera ser capturado, llevado a un centro de rehabilitación y finalmente trasladado a la playa. El final fue el esperado: el lobito volvió al mar.

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La escena fue filmada por personal de la Fundación Mundo Marino, que el sábado acompañó al animal a la Playa Norte de San Clemente, donde se concretó su reinserción. Antes lo habían examinado y se pudo constatar que estaba en buen estado de salud.
“El animal era un macho de gran tamaño y tenía una actitud agresiva, motivo por el cual costó hacer la maniobra de rescate durante la noche. Normalmente, se intenta evitar hacer rescates sin la luz del sol por el peligro que representa la baja visibilidad, pero dada la situación y que se trataba de un animal peligroso en área urbana se decidió hacer el rescate priorizando la seguridad de los vecinos”, explicó Mundo Marino a través de un comunicado.
La insólita situación había sido detectada por una vecina, que al salir de su casa se encontró con el animal sobre el techo de su auto.
Un lobo marino apareció en el techo de un auto en San Clemente.
“Me dio un poco de miedo porque se notaba que el animal estaba asustado y se le escuchaba una especie de gruñido. Los perros del barrio se acercaron y se ve que se asustó más porque en ese momento escaló al techo del auto”, contó Yanina Ferreyra a Clarín.
El auto en cuestión, un Ford Fiesta, quedó con el techo todo abollado.
La casa de Yanina se encuentra en el barrio Itatí, a 10 cuadras de la playa y a 4 de una ría. Nadie sabe cómo llegó hasta allí. Aunque, más allá de la curiosidad de encontrarse un lobo marino en plena calle, es habitual que esta especie salga del mar y descanse en la costa.
El lobo marino que apareció en el techo de un auto fue reinsertado al mar. (Mundo Marino)
“Sin embargo, es importante recordar que se trata de una especie salvaje que podría agredir a las personas si se sintieran amenazada. También, que el contacto físico con ella podría transmitir enfermedades zoonóticas”, agregaron desde Mundo Marino.