
La conferencia de prensa que este lunes dio Mauricio Macri en la Casa Rosada fue la segunda en sólo tres días. Y mostró un ánimo distinto en el presidente de la
Nación, que busca recuperar la iniciativa política, luego de varios meses en los que estuvo a la defensiva. Esta vez el Presidente estuvo distendido, locuaz y habló de todos los temas, aunque siempre un poco más cómodo hablando del G20 que de los problemas locales.
Sostuvo que los presidentes extranjeros que estuvieron en Buenos Aires “dijeron que los argentinos están por el camino correcto”. Y aseguró que se vienen por delante “meses de trabajo, trabajo que va a llevar a bajar la inflación y, lentamente, la economía va a empezar a mejorar”.
La última conferencia de prensa presidencial había sido hace más de cuatro meses, al inicio de la crisis económica; pese a que en campaña electoral había prometido que daría una por mes, para diferenciarse del kirchnerismo, que sólo dio una en toda su gestión.
Luego del desplazamiento del jefe de Gabinete, Marcos Peña, como vocero oficial, en los últimos meses los ministros se transformaron en voceros del Gobierno. Por eso, casi a diario, luego de la reunión de Gabinete, dos de los ministros participan en una conferencia de prensa, donde informan los temas tratados en esa reunión.
La última había sido el lunes de la semana pasada, cuando el Presidente se sumó a la que estaban dando los ministros Patricia Bullrich y Germán Garavano, para cuestionar la violencia que hubo en el frustrado Boca-River y la impunidad de la que gozan los violentos, pero Macri no permitió que se le hicieran preguntas.
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Esta vez fue distinto. Dio una conferencia de prensa el sábado, en Costa Salguero, donde contestó sobre todos los temas que se le preguntaron; y otro encuentro con la prensa este lunes, donde se lo vio haciendo un balance del G20.
Podría decirse que lo que ocurrió en esta Cumbre le devolvió aire a Macri, que venía golpeado por la crisis económica que se desató este año y dejó expuestas fallas en la comunicación política del Gobierno.
También es un síntoma de la agenda ampliada de libertad de expresión, en un contexto donde muchos de los presidentes que vinieron a la Cumbre del G20 tienen una relación muy tensa con los medios en sus países e, incluso, uno de ellos está acusado del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudita en Turquía.
fuente clarin