
Al subir al micro, impecable, nuevísimo y, blanco, desde el Buenos Aires Design, uno de los tres puntos de transfers para periodistas, ya se escucha el portugués. Como cuando nos vamos
de vacaciones y en el tour siempre hay un grupo de brasileños. Son los enviados especiales de O Globo. De traje y más de 50 años. Como se ve en el resto de las delegaciones de medios.
Instalaciones del IMC (International Media Center) ubicado en Parque Norte, que recibirá durante la cumbre G-20 a las de 2.500 periodistas todo el mundo. Foto David Fernandez

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En la cobertura del G20 no hay lugar para los millennials. En cuanto al periodismo gráfico y la televisión, claro. El reino es de ellos en los sillones de redes sociales, detrás de los cables de las cámaras y los controles para las transmisiones en vivo. Las mujeres, en tanto, no tenemos juego entre estos tronos. Pocas, poquísimas, fueron designadas por medios extranjeros para cubrir la Cumbre de Líderes en nuestro país. Por casa andamos mejor, pero no bien. Solo 4 de cada 10 periodistas presentes en el Centro Internacional de Medios (IMC), en Parque Norte, son mujeres. Y el 80%, argentinas.
Los primeros en llegar, a las 8 de la mañana, fueron los indios. Que se hacen notar cuando transmiten en vivo, en un tono cercano al grito. Los chinos llegaron después. Mucho más tímidos a la hora de grabar. Pero la cronista de televisión de Quindou no tuvo problema en recostarse sobre sus brazos para dormir, en la mesa de las laptops. Llegó el 27 y está alijada en el NH de la calle Florida. Le cuesta lidear con la diferencia horaria, como confiesa a este diario.
Descansa sobre uno de los 900 puestos de trabajo y, precisamente, sobre una de las bolsas de nylon con “presentes” para los periodistas: una botella verde y un cubo anotador reciclado. Pero ante tantas ganas de pasar información minuto a minuto, hay que cuidar el lugar frente a la computadora,
Instalaciones del IMC (International Media Center) ubicado en Parque Norte, que recibirá durante la cumbre G-20 a las de 2.500 periodistas todo el mundo. Foto David Fernandez
También hay 11 posiciones de transmisión stand-up interiores, 16 posiciones de transmisión stand-up exteriores y 4 mini sets de TV. Uno de esos banners se cayó e hizo voltear la mirada a todos. Hasta a los 5 efectivos de la división de explosivos que por rutina, durante unos minutos rodeaban una mochila olvidada, y dejaban que el perro la huela. Era de un camarógrafo.
En el lounge de redes sociales se puede tomar café y gaseosa, para comer habrá que caminar, unos 100 metros, hasta el lounge. En cada isla se busca representar “lo mejor de la gastronomía argentina”, pero para las 10 de las mañana ya había hamburguesas con queso cheddar. Pero todo con centros de mesa de cacharros del NOA.
Instalaciones del IMC (International Media Center) ubicado en Parque Norte, que recibirá durante la cumbre G-20 a las de 2.500 periodistas todo el mundo. Foto David Fernandez
Los periodistas del mundo degustan dulce de leche, productos libres de gluten y la mermelada orgánica, por ejemplo, de MAPO, la ONG que nuclea a productores y exportadores de productos orgánicos. Es que caminaron entre puestos autóctonos -uno de yerba mate- que buscan mostrar “lo típico argentino”, con productos que los locales no encontramos en las góndolas de las cadenas de supermercados.
La máquina de vinoInstalaciones del IMC (International Media Center) ubicado en Parque Norte, que recibirá durante la cumbre G-20 a las de 2.500 periodistas todo el mundo. Foto David Fernandez
Desde un paseo en realidad virtual por los Esteros del Iberá hasta la posibilidad de relajarse leyendo Los siete locos, de Roberto Arlt, que cuelgan de una tanza junto al Facundo y el Martín Fierro, en el IMC hay de todo, pero es un búnker. Para acceder al centro de conferencias, el verdadero G20, se necesita la autorización de cada delegación diplomática. Si no, en las conferencias abiertas, habrá que anotarse con tres horas de anticipación para garantizar el transfer hasta el Press Briefing Centre (PBC), en Costa Salguero. En ese dilema están los brasileños que viajaron con Clarin en el micro. Pero también colegas argentinos. Encerrados en el IMC, este jueves, por ahora la información solo esta a través de las pantallas gigantes que transmite imágenes de la prensa oficial.
Si bien en el IMC hay comida más yankee que argentina: “choripán criollo”, “ojo de Bife con agresto de tomate y papines”, “Flan con dulce de leche y helado de coco” será la comida para las delegaciones, el viernes, en el primer día de la Cumbre. El almuerzo en plenaria del sábado: “empanada de carne cortada a cuchillo, cordero patagónico braseado con habas, damasco y tomate, tartín de chocolate con peras y helado de pistacho”. En la cena del Colón del viernes por la tarde: “roll de centolla fueguina, palta y crocante de almendras, Lomo argentino con alcauciles y morrillos sobre crema ahumada, Merengón de frutos rojos del sur con helado”. Se presentarán alternativas para vegetarianos, algo que también pueden elegir los periodistas. En el IMC también hay selección de vinos de diferentes zonas de la Argentina (del norte, Cafayate; de Patagonia y de varias bodegas de Mendoza). También habrá “asado argentino para Trump y Putin”.
Desde prensa de Presidencia dijeron a Clarin que “se buscó generar impacto económico local desde el movimiento de las delegaciones, que pagaron sus pasajes y sus estadías”. Algo diferente al G20 del año pasado, donde Alemania cubrió esos gastos. Se calculan ingresos, sólo por la llegada a la cumbre, de US$ 6.500.000, aproximadamente. Es un estimativo a partir del gasto en hoteles y algunos viáticos que calculó la Secretaría de Turismo de la Nación.
Las delegaciones de periodistas más numerosas son de la Argentina (con 742 acreditados), Estados Unidos (503), China (194), Rusia (175), Japón (142), Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (113) Corea del Sur (99) y Alemania (78). Pero también hay acreditados de Venezuela, Finlandia, Irak o Sudáfrica.
Habrá 80 intérpretes en 15 idiomas: español, árabe, turco, portugués, chino (mandarín), francés, holandés, alemán, hindi, indonesio, italiano, japonés, ruso, coreano e inglés. La Torre de Babel ya se escucha, desde los periodistas, “sitiados” en el centro de prensa. Cerca, pero lejos a la vez, del verdadero G20.