

Tres testigos de la Policía de Jujuy dieron este miércoles su testimonio en la cuarta audiencia del juicio de “la balacera de Azopardo”, que investiga un ataque
El debate, que se desarrolla ante el Tribunal en lo Criminal Oral 2, tiene también como imputados a Alberto Cardozo -un ex dirigente social que por entonces no estaba aliado a Sala- y Fabián Ávila, por “homicidio simple en grado de tentativa” y “homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria en grado de tentativa y homicidio simple en grado de tentativa”, respectivamente.
Gastón Brajeda, que en 2007 era secretario de actuaciones en la División Homicidios de la Policía de Jujuy, dejó entrever ciertas falencias en las investigación cuando relató que “nunca nos dieron una orden de allanamiento” para inspeccionar dos vehículos que “estaban en un galpón de la CTA”, en esta ciudad.
“Ese día llegamos y vimos los vehículos que estaban en el lugar pero no logramos ver a las personas” supuestamente involucradas en la balacera y que huyeron, dijo, en referencia al acusado Ávila, a Jorge Páes (sobreseído en la causa) y al ex chofer de Milagro Sala apodado “Mazzoni”.
“Entraron ahí porque militaban para la CTA, eso nos dijeron”, añadió Brajeda, quien para la pesquisa policial “Páes no disparó en cambio sí Ávila”, contra Cardozo.
También señaló que las pericias por la balacera no fueron posibles porque “la escena ya estaba contaminada” y que en la carnicería (en donde estaba la niña que fue herida por un disparo) observó que la cortina de plástico tenía un orificio hecho por un disparo.
Los relatos de los policías al igual que otros testigos del juicio, coinciden en que la gresca estuvo originada por cuestiones políticas o de interna partidaria.
Otro testigo, el oficial Sergio Mendoza señaló que al episodio de la balacera le siguió otro incidente en una plaza cercana, protagonizada por adeptos al candidato Pablo Lozano (que era apoyado por la organización de Sala), y al intendente José Luis Martiarena.
“Al llegar vi que dos hombres se peleaban a golpes de puño, luego uno de ellos entró a una casa y salió a realizar disparos al aire con un revolver aparentemente”, dando cuenta por sus características físicas se trataría de un ex chofer de Milagro Sala. “La gente mencionaba a un tal ‘Mazzoni’”, dijo.
El tercer testigo, Raúl Chañi, sargento ayudante en el 2007, recordó era difícil conseguir testimonios porque “nadie quería hablar”.
Después de la audiencia, Sala acusada de “homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria en grado de tentativa”, fue regresada a su casa del dique La Ciénaga, donde cumple la prisión preventiva.
Sala también es juzgada en la causa “Pibes Villeros”, imputada por “fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión”.
Los hechos que originaron la causa de la balacera sucedieron el 27 de octubre de 2007, en el Barrio San Francisco de Alava, (ex Azopardo), durante los cuales dos bandos se enfrentaron con armas de fuego.
Según la requisitoria fiscal, antes de los hechos Ávila habría concurrido al domicilio de Milagro Sala en la capital jujeña, donde habría recibido la orden de matar a Cardozo, encuentro que, presuntamente, fue en presencia de varios allegados a Sala.
Por el servicio requerido, según la investigación, Sala habría pagado previamente a Ávila con la entrega de una casa ubicada en barrio Sargento Cabral, propiedad de la acusada, con lo que, simultáneamente, se instrumentó la compraventa del inmueble mediante escritura pública.