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Creen que la técnica del creador de la informática podría mejorar la detección precoz del cáncer

Redacción TN by Redacción TN
29 octubre, 2018
in Sociedad
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Las técnicas que utilizó el científico británico Alan Turing para descifrar el código Enigma, utilizado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, podrían usarse para detectar de forma más

temprana enfermedades como el cáncer.

Los investigadores del Instituto Usher de Ciencias de la Salud y la Informática, de la Universidad de Edimburgo, creen que estos métodos matemáticos podrían usarse para ayudar a medir la efectividad de las herramientas que sirven para el diagnóstico de patologías.

En la actualidad, la precisión de los sistemas de detección se evalúa utilizando técnicas estadísticas desarrolladas en la década de 1980, pero estas no pueden medir la utilidad de una prueba para determinar el riesgo de una persona de padecer una enfermedad.

A través de cálculos y ecuaciones, el equipo liderado por Turing logró identificar las pautas de los mensajes codificados que el Ejército alemán enviaba a través de la máquina Enigma y construir la Bombe, el aparato que finalmente conseguiría desvelar el código.

Los científicos creen ahora que el mismo principio podría ayudar a las técnicas que se han utilizado desde los ochenta.

El profesor Paul McKeigue, del Instituto Usher, dijo que la mayoría de las pruebas de diagnóstico existentes para identificar a las personas con alto riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardíacas “no se acercan a los estándares que podríamos ver”.

“Está surgiendo la nueva era de la medicina de precisión y este método debería facilitar que los investigadores y las agencias reguladoras decidan cuándo se debe usar una nueva prueba de diagnóstico”, afirmó.

¿Quién fue el genio matemático que le ganó Hitler?

Aunque parezca increíble, para la Universidad de Cambridge de los años treinta, Alan Turing era un desastre. El joven, nacido en 1912, segundo de dos hermanos, parecía no peinarse nunca y se desvanecía ante el menor indicio de sangre humana. Creció solitario y brillante, mientras sus padres trabajaban en el servicio civil británico en la India. Tomó clases de filosofía de las matemáticas con el no menos genial Ludwig Wittgenstein.

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Apenas cumplidos los 26 años de edad, lideró un equipo élite de matemáticos ingleses congregados al norte de Londres en 1938 ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial, en la hoy célebre propiedad de Bletchley Park, con un único y secreto propósito: descifrar el aparentemente inexpugnable código Enigma, usado por el Ejército alemán y desarrollado a partir de una patente holandesa.

La complejidad del cifrado obedecía a que cada día se cambiaba el punto de inicio de encriptación múltiple de los datos transmitidos; así los germanos confiaban en la infalibilidad de su sistema. Lo que ignoraban era que matemáticos polacos habían logrado significativos avances en el conocimiento de la máquina Enigma, que permitía la transmisión de la clave homónima, y además consiguieron pasar esta información a la inteligencia británica antes de la invasión de Hitler a Polonia.

Como Alan Turing. Benedict compone al matemático que descifró el código de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. (Diamond Films)

Como Alan Turing. Benedict compone al matemático que descifró el código de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. (Diamond Films)

Considerado como el Einstein de las matemáticas, este pionero de la informática falleció en 1954 a la edad de 41 años, envenenado con cianuro y sin que la teoría generalmente aceptada del suicidio haya quedado jamás demostrada.

Había sido condenado dos años antes de su muerte por “indecencia” y condenado a la castración química por su homosexualidad, ilegal en Reino Unido hasta 1967.

En 2013, setenta años después de su muerte, Turing recibió la gracia de la reina Isabel II a propuesta del ministro de Justicia, Chris Grayling, quien lo definió como un “hombre excepcional con un espíritu brillante” y consideró que “su vida se vio ensombrecida por su condena por homosexualidad, una condena que hoy consideramos injusta y discriminatoria y que queda anulada”.

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