
Habían vendido una propiedad, para comprarse y reformarla a su gusto. De eso ya había pasado un tiempo, casi el mismo que los albañiles llevaban trabajando en las modificaciones. Habían entrado
en confianza. Por los horarios y la rutina de la familia, los obreros tenían acceso a información clave.
El último fin de semana, una situación sospechosa derivó en un hecho delictivo. En un robo, lisa y llanamente. “A la mañana, uno de los obreros le dijo a mi mamá que había alguien preguntando, que estaba en la vereda. A la tarde, mientras ella dormía la siesta con mis hermanas, ese tipo volvió y fue el que nos robó”, contó esta mañana Fidel, una de las víctimas.
Es que tres delincuentes ingresaron a la casa, ubicada en Morón. Se llevaron joyas, dispositivos electrónicos y 23 mil dólares que la familia tenía tras la venta de aquella propiedad.
El robo quedó registrado por las cámaras de seguridad de un vecino. Y ahí se dio un vuelco en la investigación. Porque los obreros habían declarado que los delincuentes ingresaron mientras ellos tiraban escombros en la vereda, pero en las imágenes se puede ver que uno de los albañiles fue el que guió a ladrones para que se metieran en la casa.
Ya en el interior, uno de los delincuentes buscó a la dueña de casa que estaba durmiendo la siesta en la planta alta, la apuntó con un arma y le pidió el dinero. La familia sospecha de que los obreros sabían que tenían plata por la operación inmobiliaria.
Fidel, hijo de la víctima, contó que una de sus hermanas identificó a uno de los ladrones y declaró ante la policía que ese sujeto había estado trabajando en la obra.
La familia hizo la denuncia en la Comisaría N° 4 de Morón. Según dijeron, dos de los albañiles fueron liberados tras ser demorados y aún no se tienen rastros del dinero robado.