
La tragedia se produjo a las 7.20 de la mañana del pasado 22 de agosto, sobre el kilómetro 375, en el partido de Mar Chiquita. El micro de Rutamar había salido
de General Pacheco y se dirigía a Miramar. Por el impacto, también murieron el chico Santiago Ayerzi (16), Víctor Obregó (37) y Cristino Moudelle (53).
Ahora, agentes de la delegación Mar del Plata de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) encontraron al chófer acompañante de ese viaje, el sábado pasado, mientras trataba de trasladar a un grupo de egresados con una libreta de trabajo duplicada.
Vuelco del micro en la ruta 2: Santa Clara del Mar, la ciudad que llora por la muerte de un chico
“Detectaron el sábado 8 a un conductor que iba a realizar un servicio trasladando un conjunto de estudiantes que partían de viaje de egresados desde Mar del Plata hacia Ezeiza con una libreta falsa. Se trataba del mismo chofer que participó del vuelco del 22 de agosto de un micro sobre la Ruta 2, a la altura de Vivoratá, como chofer acompañante y cuya libreta de trabajo original fue confiscada por la Fiscalía para avanzar en la investigación del caso. La CNRT lo inhabilitó y exigió a la empresa a reemplazarlo por un chofer habilitado para realizar el viaje”, informa el comunicado oficial.
La imagen del micro volcado, junto a la ruta 2. Fue el 22 de agosto y murieron tres personas (Kito Mendes)
El texto agrega que en un accidente, las fiscalías intervinientes retienen las libretas de trabajo hasta tanto se resuelva las causas y se pueda determinar el grado de responsabilidad de los conductores. “Según la reglamentación vigente –añade– la falta o falsificación de libreta de trabajo y la violación de la inhabilitación para la conducción prevé multas para la empresa de 55.000 a 110.000 pesos, en caso de ausencia del documento que indica los horarios trabajados, y de 330.000 para la conducción de personal inhabilitado”.
“Pa, ya estoy llegando”, el último mensaje del chico que murió en el vuelco de un micro en la ruta 2
Y concluye: “La CNRT recuerda que tiene a disposición un servicio de fiscalización para todos los padres y las escuelas que quieran verificar el estado de los micros y de los choferes previo a la salida de los viajes de egresados o estudiantiles. Se solicita llamando al 0800-333-0300″.
Entre las historias terribles de ese viaje estaba la de Santiago Ayerzi. “Pá, ya estoy llegando”, le había avisado por mensaje a su papá, y al mismo tiempo compartió con él su ubicación en tiempo real para que lo siguiera desde la pantalla del celular. Nadie había informado todavía de un accidente, ni los medios ni las autoridades, y como el ómnibus no llegaba a la terminal, el hombre buscó la aplicación de mensajería en su teléfono: el globito que indica la localización de su contacto, en este caso la de su hijo, titilaba detenido en la ruta 2. Hacia allí fue.
Claudio Fazio, papá del muchacho, fue uno de los primeros en llegar al lugar. Se encontró con el micro tumbado en el agua, algunos pasajeros que habían sido rescatados, bomberos trabajando, intentando sacar los cuerpos. Escenas de desesperación. Su hijo Santiago, de 16 años, no estaba entre los rescatados, tampoco en el ómnibus, adonde había quedado solo una de las tres víctimas fatales.
La imagen del micro volcado, junto a la ruta 2. Fue el 22 de agosto y murieron tres personas (Kito Mendes)
Con lanzas y ganchos, los bomberos buscaban en el agua: los vidrios del lado izquierdo, donde golpeó el micro contra el agua habían estallado y en la hondonada inundada entre ambas manos de la autovía flotaban pedazos de carrocería, ropas, alguna mochila. El cuerpo del muchacho fue encontrado allí, sumergido.