
Uno de los principales detractores del papa Francisco dijo este jueves que estaba “profundamente perturbado” por las acusaciones de que el pontífice encubrió abusos sexuales y exigió que se
investigue el caso, a la vez que presionó al pontífice para que responda a una serie de preguntas sobre sus ideas acerca del matrimonio.
El cardenal estadounidense Raymond Burke negó el jueves haber tenido conocimiento previo de la acusación formulada por el ex nuncio en Estados Unidos, el arzobispo Carlo Maria Viganò. Ambos son conservadores y han compartido la tribuna en conferencias tradicionalistas.
Burke dijo que leyó la extensa acusación de Viganò, de que Francisco fue cómplice en casi dos décadas de encubrimiento del ex cardenal Theodore McCarrick, cuando se publicó el 26 de agosto. Dijo que quedó “profundamente perturbado” y que ha pedido una investigación.
En julio, el pontífice aceptó la renuncia de McCarrick, que ahora tiene 88 años y ha sido acusado de comportamiento “gravemente inmoral” con seminaristas y sacerdotes.
Turbulencias. El Papa Francisco atraviesa por una grave crisis en su pontificado, por los escándalos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. /AFP
Las declaraciones de Viganò han aumentado las especulaciones sobre una campaña contra el pontífice por parte de conservadores de la Iglesia en Estados Unidos, donde vive la cuarta población católica más grande del mundo, según datos del gobierno de Washington.
Sin embargo, Burke dijo este jueves que es más importante que Francisco responda a una serie de preguntas formuladas por él y otros tres cardenales conservadores hace más de un año acerca de la apertura a los católicos divorciados y vueltos a casar por registro civil. Dichas preguntas apuntan al meollo de la fe cristiana, acotó.
Burke habló en una conferencia al cumplirse el aniversario de la muerte de uno de los coautores de las preguntas, el arzobispo de Bolonia, Carlo Caffarra.
Burke, Caffarra y otros dos religiosos pidieron a Francisco que clarificara ciertos aspectos, o “dudas”, derivados de su documento “La alegría del amor”, de 2016, que aparentemente abre la puerta a que católicos divorciados y vueltos a casar por el civil puedan recibir la comunión. Francisco no les ha respondido.
Todos los laberintos del papado de Francisco
Burke dijo que compartía la “profunda tristeza” de Caffarra ante el “silencio” del Papa y se preguntó si ese dolor no había contribuido a su muerte.
“Las dudas deben tener respuesta tarde o temprano”, dijo el cardenal Burke. “Es una respuesta sencilla: sí o no. Eso es todo. No es complicado”.
Burke tiene una fluida línea de contacto con Steve Bannon, el ex estratega de la campaña de Donald Trump. En febrero del año pasado The New York Times detectó una alianza entre Burke y Bannon para organizar a los prelados ultraconservadores contrarios a las posiciones de Francisco.
Los conservadores temen que la apertura de Francisco haya provocado confusión en los fieles acerca del magisterio de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.
Muchos fieles católicos, entre ellos el titular de la Conferencia de Obispos estadounidense, también han reclamado respuestas a las acusaciones de Viganò.
Francisco ha dicho que “no dirá una palabra” sobre las acusaciones. Por el contrario, destacó el valor del “silencio y la oración” frente a los que siembran el escándalo y la división.
Fuente: AP