
Aunque el mecanismo de audiencias públicas recién arrancó en 2016, el encuentro celebrado este martes para definir los próximos cuadros tarifarios fue inusual. En general, las distribuidoras y productoras de gas
ya tienen arreglados algunos aspectos básicos de la industria y en las audiencias las propuestas de recomposición formalizan esos entendimientos. No fue el caso.
En los materiales de consulta enviados al Enargas, las distribuidoras habían solicitado recomposiciones de entre 80% y 200%. Nada de eso se vio este martes. En las audiencias anteriores, las empresas como MetroGas, Gasnor, Camuzzi y Gas BAN solían expresar cuánto querían cobrarle a sus clientes según las categorías tarifarias. Tampoco eso quedó plasmado en la jornada donde todavía se están expresando algunos defensores del pueblo.
Uno de los expositores de las distribuidoras (Gas BAN) mencionó una recomposición del 31%. Pero aclaró que eso era factible si se daban una serie de condiciones que los productores de gas no aceptaron hasta ahora. Gasnor y Metrogas abordaron porcentajes similares, pero la explicación respectiva fue escueta.
La devaluación trastocó todo los planes del sector. Desde abril, las distribuidoras vienen cobrándole a los clientes con tarifas pactadas con un dólar a $ 20. Pero el tipo de cambio fue superior y las productoras de gas quieren percibir por su fluido un importe que refleje la depreciación del peso. No hay acuerdo sobre eso. Tampoco hay concordancia sobre cómo salir en los próximos meses.
Hacia adelante, las distribuidoras quieren pagar el gas con un tipo de cambio fijo durante el semestre octubre-marzo. Las productoras en cambio, quieren percibir US$ 4,08 por millón de BTU y a un tipo de cambio flotante.
Con respecto a la deuda que se generó por cobrar facturas con dólar a $ 20 y pagar gas que estaba entre $ 28 a $ 38, también hay desacuerdos. Las distribuidoras quieren que se tome la deuda acumulada en pesos hasta septiembre. Las productoras les reclaman que sea en dólares, con la cotización correspondiente a cada momento que abastecieron al sistema.
Las distribuidoras quieren 24 meses para pagar esa deuda, arrancando desde enero. Algunos proveedores, como la ex Enarsa, aceptan esa salida, pero la mayoría la rechaza.
Todo indica que el Enargas terminará decidiendo y aplicando un cuadro tarifario que salde las diferencias entre las partes, que hasta ahora parecen muchos.