
El grueso de la multitud que había marchado en defensa de educación pública y en forma puntual reclamando que se mejoren los salarios universitarios, discusión que mantiene paralizadas las casas de altos estudios, se había retirado con normalidad y los grupos que protagonizaron los incidentes, como suele ocurrir en las desconcentraciones cada vez que se producen reclamos masivos en el centro, fueron visiblemente minoritarios.
La policía detuvo a algunos de los revoltosos, se hablaba de menos de una decena, mientras en las inmediaciones de la Plaza de Mayo quedaban como resabio de esos incidentes los escombros y las piedras regando las calles, mientras la policía había formado filas de personal de infantería y eran decenas los efectivos que recorrían en motos las calles aledañas.