Las palabras de Mauricio Macri, que antes de que abrieran los mercados anunció que el Gobierno acordó con el FMI adelantar los desembolsos para asegurar el financiamiento de 2019, no alcanzaron
para aplacar del todo a los mercados. En los bancos, el dólar subía 5 centavos, a $ 32,10 en promedio. El martes había cerrado en $ 32,05.
El dólar mayorista había arrancado el día con una suba pico de 20 centavos para luego acomodarse casi igual que el martes y volver a subir. Avanzaba 9 centavos, a $ 31,56.En Brasil, el dólar también empezó en alza, para luego estabilizarse a los mismos valores que el día anterior.
El martes, en otra jornada complicada, el dólar llegó a un récord de $ 32,14 antes de terminar cerrando en $ 32,05. Y esto a pesar de que el Banco Central usó en dos días US$ 410 millones de las reservas para contener la suba. A cambio, absorbió cerca de 13.000 millones de pesos.
La demanda de divisas viene por varios lados: los pesos de quienes venden Lebacs en el mercado secundario; la liquidez de empresas (algunos importadores, desde ya) y grandes inversores y, en menor medida, de quienes aprovechan la facilidad del home banking para transformar sus pesos en dólares, dejando las divisas depositadas dentro de los bancos.
De hecho, los depósitos en dólares de clientes privados siguen engordando, y ya superan los 28.000 millones de dólares. La particularidad de los ahorristas minoristas es que demandan más dólares cuando más se calienta el tipo de cambio.
