
El gasista que había inspeccionado la escuela primaria N° 49 de Moreno, Christian Ricobene, declaró en la tarde del martes como imputado y frente a la fiscal que investiga la causa
por la muerte de la vicedirectora y un auxiliar de la institución.
El profesional contó que fue el día anterior a la explosión a revisar las instalaciones de gas del colegio, que resolvió una pérdida que había en una estufa y que se fue creyendo que el problema estaba resuelto.
“Creí que estaba todo controlado“. Esa fue la frase que utilizó el gasista frente a la fiscal, Gabriela Urruti. Fuentes de la investigación contaron a Clarín que el hombre admitió no haber revisado la totalidad de la cañería y agregó que tenía la matrícula suspendida. Además dijo que su categoría es la 3, que sólo sirve para controlar viviendas y no para instituciones.
Durante más de cuatro horas, Ricobene dio detalles de su trabajo el día anterior a la explosión. Explicó que lo llamó la propia vicedirectora -Sandra Calamano- porque estaba preocupada por el fuerte olor a gas que había en el colegio. Dijo que había una válvula mal colocada en una estufa, que la arregló y se fue. Contó además que fue la docente quien dejó prendido un ventilador en el nivel tres de potencia para airear el ambiente.
Los investigadores ahora creen que la explosión se pudo haber producido por un chispazo de ese ventilador que en algún momento de la noche empezó a funcionar mal. Cuando Calamano volvió al otro día y abrió la puerta, el contacto del aire externo sumado a la habitación llena de gas y un ventilador que había quedado prendido durante muchas horas, provocaron el desastre.
El gasista seguirá detenido bajo el cargo de homicidio culposo agravado y defraudación a la administración pública.
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