
Este martes comienza el juicio contra Julieta Silva, la mujer que atropelló y mató a su novio Genaro Fortunato a la salida de un boliche en San Rafael, Mendoza, en la
madrugada del 9 de septiembre del año pasado.
Silva enfrenta dos acusaciones: homicidio simple con dolo eventual (con una pena prevista de 8 a 25 años) y homicidio culposo agravado (una condena máxima de 5 años). En el debate el tribunal deberá determinar si Silva quiso matar a propósito Fortunato, como sostiene la familia del rugbier, o si se trató de un accidente, como asegura la defensa.
Silva y Fortunato mantenían una relación sentimental. Él vivía con amigos y ella es separada y madre de dos hijos. Esa noche fueron a bailar al boliche Mona, ubicado en calles El Chañar e Yrigoyen, donde discutieron aparentemente por celos.
Aproximadamente a las 5 salieron del lugar y ella tomó el mando de su Fiat Idea. Fortunato intentó impedir que se fuera pero cayó al asfalto mientras Silva aceleraba. A unos 150 metros la mujer hizo un giro en U y regresó por el mismo camino, donde el joven todavía estaba tendido en el piso. Lo atropelló, arrastró al menos tres metros y mató por aplastamiento de cráneo.
Un testigo importante en la causa es un cuidacoches que asegura que le hizo señas a Silva para que frenara porque su novio estaba en el suelo, pero la mujer no hizo caso y siguió.
Las pericias toxicológicas determinaron que Silva conducía levemente alcoholizada (0,7 gramos por litro de alcohol en la sangre). Mientras que en el caso de Fortunato se halló 1,8 g/l de alcohol.
La fiscal Andrea Rossi consideró que Silva quiso matar a Fortunato y la imputó por homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por alevosía y ordenó su traslado a la cárcel.
La mujer se defendió asegurando que por la lluvia y sus problemas de visión (sufre astigmatismo pero esa noche no tenía puestos sus lentes) no pudo ver a Fortunato en el suelo.
A fines de octubre, un tribunal le otorgó a Silva la prisión domiciliaria y quitó las dos agravantes (vínculo y alevosía).El debate arranca mañana y tiene como fecha final el 27 de agosto. Está previsto que declaren 55 testigos y probablemente el miércoles 22 por la noche se realice la reconstrucción del hecho.
El tribunal está compuesto por los Rodolfo Luque, Julio Bittar y María Eugenia Laigle. La magistrada ocupa el lugar del juez Ariel Hernández, quien se apartó de la causa tras ser recusado por la familia de Fortunato por sus presuntos vínculos con el abogado defensor de Silva.
Un día antes del comienzo del debate, una amenaza de bomba obligó a evacuar la sede de los Tribunales de San Rafael.