
Se estima que 16.000 venezolanos cruzaron la frontera hacia Roraima en los primeros seis meses de este año, según el portal de noticias G1, poniendo bajo presión los servicios públicos en el estado de baja población. Con solo 10 albergues para personas sin hogar en el estado, los cuales tienen una capacidad para atender a unas 4.000 personas, muchos de los refugiados ahora duermen en las calles. Hasta ahora, el Gobierno ha reubicado a solo 820 venezolanos a otras partes de Brasil. Informaciones de delitos y prostitución en Boa Vista, la capital del estado, van en ascenso, lo que provoca un incremento de las tensiones entre migrantes y residentes. “El juez tomó una decisión sensata”, dijo a Bloomberg Remidio Monai, un diputado federal del estado. “El Gobierno se hace el muerto. Mientras tanto, hospitales, seguridad pública, todo está en caos”.