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Se afianza aún más el vínculo con De Vido y aparece la palabra “valija”

Redacción TN by Redacción TN
5 agosto, 2018
in Politica
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En el 2006, Néstor Kirchner gozaba de una alta popularidad entre los argentinos y preparaba el camino para que su esposa y socia política, Cristina Kirchner, se convirtiera en la primera

mujer presidenta elegida por el voto, todavía bajo la broma de que el candidato sería “pingüino o pingüina”. A espaldas de esa realidad, Oscar Centeno ya trabajaba para Roberto Baratta, pero se movía a toda hora con Chelita, la madre de Julio De Vido, que lo catapultó a la intimidad del universo kirchnerista.

En el cuaderno, Centeno ya advierte que llevaba a Baratta a la residencia de Olivos. Poco a poco se fue interiorizando de todos los movimientos. El 28 de abril de 2007, Centeno describió así uno de sus viajes: “Domicilio del licenciado, lo llevé a él, a Alfredo (se supone que habla de Scoccimarro, a quien menciona más adelante con nombre y apellido) y a Madaro, fuimos a la residencia de Olivos y luego a la quinta del ministro en Zárate y a la 1.00 horas regresamos. Dejé al licenciado en su domicilio, a Alfredo en el garage y a madero en ENARGAS y me fui a casa”.

En los viajes que hizo entre 2006 y 2007, Centeno describe hasta las cuestiones más curiosas que iban desde la devolución de películas en Blockbuster hasta la compra de ropa, trámites, visitas a médicos y cuenta en todo momento a qué lugares llevaba a los funcionarios a cenar. En varias cenas él también se sumaba porque era invitado. Transcurrían en general en los barrios de Palermo, Las Cañitas, San Telmo y Puerto Madero. Se supone que en esas sobremesas fue ganando confianza de quienes en ese entonces manejaban el país y todavía tendrían muchos años por delante. De Vido fue el ministro que acompañó a los Kirchner desde la primera hora y con Néstor tenía una relación directa y de una cercanía que luego no tendría con Cristina.

Los movimientos extraños ya habían comenzados mucho antes. Aunque no los describe exactamente, Centeno habla de traslado de sobres y cajas.

El 25 de setiembre de 2006 cuenta así uno de sus viajes: “Del ministerio a la casa de Ezequiel a dejarles unas cajas, luego a retirar un traje y luego a dejar un sobre para Walter”. A “Walter” y a “Ezequiel” los mencionará muchas veces en esos dos años que comprenden el cuaderno número tres.

El 13 de diciembre de ese mismo año, escribe: “Del domicilio de los padres (de Baratta) fui a dejarle unas cajas y un sobre luego al domicilio del licenciado”.

Centeno habla de una gran cantidad de viajes junto a la madre de De Vido, la llave de su cercanía con el kirchnerismo. La mujer iba en esos años con mucha frecuencia a atenderse de sus problemas de salud. “Fui al Fleni con Chelita”, es una de las frases que más repite a lo largo del tiempo.

A su jefe directo, Baratta, lo lleva seguido a su sesión de análisis. El psicólogo lo atiende en un consultorio de Villa Pueyrredón.

Ya en 2007 se nota que Cristina Kirchner está en campaña. Baratta, su chofer y otros empleados son trasladados a distintas actividades. También comienzan las sospechas de que están recaudando plata para la campaña.

El 17 de setiembre de ese año escribe: “Fui al domicilio del licenciado a buscar valijas y la llevé al ministerio”. Sin embargo, no da detalles de qué contenían esas valijas.

En estos años, el chofer deja constancia de que va a ver casas para alquilar en un country de Pilar y también escribe que le lleva y le trae ropa todo el tiempo “al licenciado”, como llama a Baratta. También consta en sus cuadernos los viajes que hace a distintos aeropuertos, desde los más conocidos a los más chicos, donde dice haber visto a Baratta y a De Vido viajando en helicópteros.

El estrecho vínculo que Centeno tenía con Baratta, la mano derecha de De Vido, queda al desnudo cuando cuenta que iba a su departamento a entregarle desde una mesa de TV hasta plantas. También le llevaba los trajes que previamente le había dejado en la tintorería. Cuenta a su vez que visitó el domicilio “del señor ministro” De Vido, que estuvo en su chacra de Zárate y que varias veces le llevó helado de su heladería preferida. Junto a esas curiosidades revela que trasladó documentación para la venta de un taxi de Baratta.

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